Agricultura

“La sal de mesa es más tóxica que el glifosato”

Eduardo Mulin, Docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Belgrano sostiene que “,la gran mayoría de los casos de intoxicación en aplicaciones de agroquímicos, ha sido por mala praxis, la Organización Mundial de la Salud, cambió de categoría al glifosato y lo puso como producto potencialmente cancerígeno. Esto trajo controversias ya que hay otros productos, tal el caso de la yerba, que están muy cerca de esos valores. Hay un concepto que se usa para la toxicidad que es la DL 50 o Dosis Letal 50. La dosis letal del glifosato es de 5000 y es mucho menos tóxico que la sal de mesa” indicó el profesional .

Eduardo Mulin, Docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Belgrano fue entrevistado  por Nuevos Vientos en el Campo, el programa radial que se emite todos los sábados de 10 a 11 h por la FM 90.9 y se refirió a las buenas prácticas en el Agro y en este sentido indicó que “el concepto surgió en principio en la agricultura pero luego, gracias al éxito que tuvo, se extendió a la ganadería. En el Agro, podría decirse, que las buenas prácticas son tecnologías de insumos y de procesos para lograr determinados objetivos. Tecnología de insumos es lo que se usa, por ejemplo, qué semilla, qué agroquímico, qué máquina voy a usar. La tecnología de procesos es cómo se usa, es decir, cómo y cuándo voy a sembrar, a qué profundidad etc. En aplicaciones de agroquímicos, es tener en cuenta cuando aplicar, la velocidad del viento y los horarios en los que se aplica en verano”.

Mulin explicó que “la tecnología de procesos tiene que ver con conocimiento y tienen costo cero. Cuando el productor decide hacer rotaciones y se hace siembra directa, el consejo es hacer a la vez rotación de herbicidas para evitar la generación de poblaciones resistentes. Esto no se hizo. Este es un ejemplo de malas prácticas. Lo mismo ocurrió con los cultivos transgénicos resistentes a los BT, es decir que tienen en sus genes resistencia a determinadas plagas. En este caso debería hacerse un porcentaje de lo que se llama refugio, es decir, utilizar el mismo hibrido pero susceptible para no generar resistencia. La verdad es que, en muchos casos, esto no se hace”
Sobre el glifosato

“Aunque no solo es cuestión de saber, sino también de ética – prosiguió el académico-. En mi experiencia, la gran mayoría de los casos de intoxicación en aplicaciones de agroquímicos, ha sido por mala praxis, incluso por hacer cosas contraindicadas en los marbetes de los envases. Se escucha que el glifosato trae cáncer. Hace poco, la Organización Mundial de la Salud, cambió de categoría al glifosato y lo puso como producto potencialmente cancerígeno. Esto trajo controversias ya que hay otros productos, tal el caso de la yerba, que están muy cerca de esos valores. Hay un concepto que se usa para la toxicidad que es la DL 50 o Dosis Letal 50. La dosis letal del glifosato es de 5000 y es mucho menos tóxico que la sal de mesa. Hay que separar dos conceptos diferentes, la dosis letal aguda que produce la muerte casi instantánea y la exposición crónica. Esta última lleva muchísimo tiempo de experimentación para poder determinarla. Hay productos que ya están prohibidos como los clorados y los fosforados que se demostró que producían una gran cantidad de trastornos por la exposición. Además de tener una Dosis letal aguda muy alta, tenían una toxicidad crónica muy marcada”.

“El caso de los fitosanitarios y agroquímicos, es el que está más en el candelero ya que es el que potencialmente puede producir más impacto cuando no se siguen los protocolos indicados en las buenas prácticas. Afecta la salud del operador, los recursos naturales y la salud de la gente que está cerca de la zona donde se está aplicando. Las ciudades se van expandiendo y se generan las zonas periurbanas donde antes había campo. En estas zonas es donde suelen ocurrir la mayor parte de estas cuestiones de contaminación. Hay un tema importante al hablar de manejo integral de plagas enfermedades y malezas que es el umbral de daño económico. Esto es hacer monitoreo, es decir, investigar cuándo se justifica hacer un tratamiento y con qué” , continuó el ingeniero agrónomo.

En cuanto a los diferentes sectores alcanzados por las buenas prácticas, Eduardo Mulin detalló: “Uno de los primeros sectores donde se comenzó a hablar de buenas prácticas es en el manejo del suelo. Frente al problema de la erosión comenzaron los avances en maquinaria agrícola, la disminución de la cantidad y agresividad de las labores, dejar cobertura en el suelo etc. Hasta que surgió la siembra directa que también tiene sus recomendaciones. Otro sector en el que se practicas las buenas prácticas es el ganadero. Comienzan en el manejo del campo, en la manga, el no uso de perros o de picanas. Allí va cobrando fuerza el concepto de bienestar animal, no solo en ganadería vacuna sino también en aves y cerdos. El caso de la miel está muy reglamentado por SENASA ya que no solo está el manejo del colmenar sino también las salas de extracción”.

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