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Maizar 2026: Desafíos productivos y el modelo avícola entrerriano

Bajo el lema de transformar el histórico "granero del mundo" en una verdadera potencia bioeconómica con identidad territorial, se llevó a cabo una nueva edición del Congreso Maizar 2026 en el Complejo Goldencenter.

El evento contó con la apertura oficial de las máximas autoridades del sector y paneles integrados por destacados referentes de la investigación, la política energética y la consultoría técnica, quienes marcaron el rumbo estratégico del cultivo de maíz y sorgo en el país.

El camino hacia la potencia bioeconómica

Durante el bloque dedicado al reordenamiento del mapa productivo, el exdirector del IICA, Manuel Otero, instó a reformular la visión internacional de la Argentina:

“La Argentina debe dejar de verse únicamente como el ‘granero del mundo’ y empezar a posicionarse con fuerza como una potencia bioeconómica con diferenciación territorial e identidad geográfica.”

En sintonía, el consultor Fabio Quetglas y el economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Gonzalo Agusto, analizaron los casos concretos de articulación territorial. Coincidieron en que el principal desafío de la cadena es escalar a nivel nacional los modelos de agregación de valor que ya funcionan de manera eficiente en las regiones, respaldados por políticas sociodemográficas de largo plazo.

Por el lado del marco institucional y regulatorio, el panel centrado en el futuro de los biocombustibles —moderado por Patrick Adam (Cámara de Bioetanol de Maíz)— contó con la participación de Daniel González (Secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación) y Agustín Torroba (especialista del IICA). En esta mesa se destacó el proyecto oficial para incrementar los cortes de etanol al 15% y se selló un acuerdo histórico entre automotrices y el agro para crear el Movimiento por la Transición Energética de la Movilidad.

El bloque entrerriano: Estabilidad y techos de rinde bajo riego

La agenda técnica del Congreso reservó un espacio crucial para analizar las regiones extrapampeanas. En el panel denominado “Maíz bajo riego en zonas extrapampeanas”, moderado por Martín Pasman (director de Valmont Industries), se analizaron los beneficios de la tecnología hidráulica: seguridad de cosecha, incremento de rendimientos, diversificación hacia cultivos de alto valor (como maíz flint, semilla o pisingallo) y la extensión de la frontera agrícola.

En este marco, la experiencia de Entre Ríos fue la gran protagonista a través de la disertación del Ing. Agr. Juan Orcellet, asesor de Regantes Litoral Sur.

  • El dilema de regar en zona húmeda: Ante el interrogante de por qué es necesario incorporar riego en una provincia con precipitaciones anuales que superan los 1.000 mm, Orcellet fue categórico: “En Entre Ríos, el riego nos está aportando estabilidad en la producción y nos permite aumentar de forma consistente nuestros techos de rendimiento”.

  • El desafío nutricional y de sustentabilidad: El especialista entrerriano advirtió que el agua por sí sola no alcanza. Explicó que al apuntar a objetivos altos de rendimiento —como alcanzar los 12.000 kg/ha de maíz— se vuelve fundamental hacer foco en la nutrición estratégica (especialmente la reposición de nitrógeno) para sostener la fertilidad de los suelos arcillosos en el tiempo y garantizar un sistema biológicamente sustentable.

El balance de las ponencias técnicas ratificó el perfil de Entre Ríos dentro de la Región Centro: una provincia que no solo procesa y transforma localmente el 70% de su grano en proteína animal (fundamentalmente a través de su potente cadena avícola), sino que busca cerrar las brechas productivas a base de tecnología de precisión, manejo agronómico rigurosa y sustentabilidad de sus recursos naturales.

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