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Propuesta hacia la diversificación

por Pedro Aguer para Mundo Rural

Muchas veces escuchamos que debemos salir del monocultivo y volver a la diversificación, lo que nos permitirá un mayor autoabastecimiento.

Sin dudas que es así, pero no es algo que podamos resolver de un día para otro.

De todos modos la posibilidad existe y sería bueno que se tome el tema con el rigor de política de Estado.

Ello requerirá una convocatoria al diálogo, al debate, con vistas a un análisis retrospectivo de cómo vivíamos antes cuando los cinturones verdes de las ciudades y el campo en su extensión abastecían de alimento a las poblaciones urbanas.

Habría que fomentar las industrias rurales de las que Eduardo Laurencena decía que había que cuidar. Este destacado p0lítico entrerriano escribió un libro dedicado a la familia campesina, “Debemos salvar nuestras industrias rurales”.

Otro destacado político, el Dr. Bernardino Horne, dejó mucho material ilustrativo al respecto. Insistió en la formulación de una política social agraria.

Y no fueron los únicos.

No estaría demás recurrir a los citados para con humildad adentrarse en el tema de la cuestión agraria. Por cierto, eran otros tiempos, pero ellos vieron lo que estaba sucediendo y proponían políticas que resistieran la multiplicación de taperas y que la tierra fuera para quién la trabajara..

Se necesita repoblar el campo el que ha sufrido un éxodo por demás significativo.

Y por supuesto incentivar la granja, el tambo, la huerta, como las quintas de frutales, todo lo cual, en convivencia con la chacra, existía en nuestra Provincia, como explotaciones de carácter familiar.

Proponer una nueva manera de encarar la economía mirando el pasado nos puede servir para evaluar las causas que desencadenaron el éxodo.

Los establecimientos educacionales: escuelas, agrotécnicas, profesorados rurales, las facultades vinculadas a la producción, el INTA, seguramente deberían trabajar en conjunto y armonía sobre las bases de una política agraria, de tal modo que el ser humano se quede a vivir en el campo, capacitándose para lograr cada vez más eficiencia tecnológica y para una vida cada vez más llevadera y confortable, en un marco de desarrollo social integral y sustentable.

La forma cooperativa de administrar la economía se presta para apoyar esa política de manera adecuada a los requerimientos de una sociedad moderna.

Se podrían crear cooperativas de producción, reuniéndose varios productores en torno a una unidad económica, o de comercialización de la producción, de provisión de herramientas e insumos, en fin, como sea que haga falta de acuerdo a las necesidades.

Mediante la gestión cooperativa se puede retomar el camino y garantizar la propiedad de la tierra para el que la trabaja, como tener acceso a todos los adelantos científicos y técnicos que requiere la producción en sus diversas alternativas.

Se trata de una temática que puede encararse con una fuerte participación de las instituciones señaladas ut supra.

Sin la debida coordinación seguiremos desperdiciando esfuerzos.

Nuestro tiempo exige que el esfuerzo colectivo reemplace al individual, reuniendo las voluntades en torno a propuestas programáticas que además de posibles vayan ganando paso a paso la confianza.

Cuando nos asociamos para construir compartiendo, en lugar de compitiendo, todos ganamos. Que es lo que realmente necesitamos para que nuestros bolsillos tengan lo que hace falta para vivir confortablemente, trabajando y produciendo dignamente. Lo que requiere un mayor margen de independencia económica, para lo que la diversificación es imprescindible.

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