“Abrir las tranqueras es una alegría”
Recibir a cientos de productores en su casa significó para la familia una jornada de emoción y orgullo. “Fue una alegría enorme, colmó nuestras expectativas. Creemos que estas jornadas son muy provechosas, sobre todo con el tema de caravanas electrónicas, que en breve serán obligatorias y muchos productores todavía desconocen la norma y el procedimiento”, expresó Batalla.
Desde hace cinco años, Tres Luceros tiene el 100% de su hacienda identificada con caravanas electrónicas. Esa experiencia acumulada en datos productivos y sanitarios fue el motivo por el que el IPCVA eligió al establecimiento como sede del encuentro.
De comerciante a productor
El camino hasta convertirse en un campo modelo no estuvo exento de aprendizajes. “María Marta ya era ganadera, pero yo vengo del comercio, no de la ganadería. Empezamos en 2017, capacitándonos, preguntando a los técnicos del INTA y a profesionales. Con aciertos y errores, fuimos tomando decisiones y poniéndonos metas, que logramos cumplir con esfuerzo”, relató Ermácora.
El antes y después de la caravana electrónica
La innovación que marcó un punto de inflexión fue la incorporación de la identificación electrónica. “Con la trazabilidad manual cometíamos muchísimos errores. Ocho o diez caravanas terminaban mal anotadas en un lote. Adoptar la caravana electrónica fue una de las decisiones más importantes que tomamos. Nos cambió el sistema”, aseguró Ermácora.
Hoy, los datos recopilados se gestionan junto a equipos del INTA Mercedes, Curuzú Cuatiá y Paso de los Libres, y constituyen una base sólida para la toma de decisiones productivas.
Datos que mejoran la eficiencia
Los resultados están a la vista:
Preñez general: pasó del 63,3% en 2019 a más del 80% en los últimos años, incluso en contextos climáticos adversos.
Vaquillas: el monitoreo permitió adelantar el entore a los 15-18 meses, logrando tasas de preñez superiores al 85%.
Selección de vientres: se identificaron animales improductivos, fortaleciendo la eficiencia del rodeo.
Un equipo joven y comprometido
Más allá de la tecnología, Batalla subrayó la importancia del capital humano. “Nuestro equipo es muy joven y eso facilitó la adopción de nuevas metodologías. Para nosotros es fundamental que entiendan y razonen los objetivos. Fomentamos un ida y vuelta constante y capacitamos en temas como manejo del ternero, parto o sanidad. Incluso abrimos estas instancias a vecinos que quieran participar con su personal”.
Un mensaje claro a otros productores
Los dueños de Tres Luceros insisten en que el cambio no está exento de desafíos, pero los resultados justifican la decisión: “Que no tengan miedo. Todo tiene errores y aciertos, pero la tecnología le va a cambiar el sistema de producción: es un antes y un después”, alentó Ermácora.
Al cierre de cada ciclo productivo, la familia realiza balances con su equipo y asesores para definir nuevas metas. “Siempre hay cosas para mejorar, siempre hay retos nuevos. Pero lo que ponemos es mucha pasión, y cuando se hace con amor, hasta los momentos difíciles se sobrellevan mejor”, concluyó Batalla.















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