Dios en la Tierra

31 de agosto: Fiesta de San Ramón Nonato, patrono de las embarazadas y parturientas

31 de agosto. Martes de la vigesimosegunda semana del Tiempo Ordinario. El santoral recuerda a San Ramón Nonato.

Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,1-6.9-11.

Hermanos:
En cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba.
Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche.
Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores de parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar.
Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón:
todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas.
No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios.
Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo,
que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él.
Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.

Salmo 27(26),1.4.13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Evangelio según San Lucas 4,31-37.

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados.
Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza;
“¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño.
El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: “¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!”.
Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

31 de agosto: Fiesta de San Ramón Nonato, patrón de las embarazadas y parturientas

San Ramón Nonato nació en 1204, en Portell, un pueblo de la antigua Corona de Aragón en España.​ Fue religioso mercedario. El apelativo “Nonato” proviene del latín “nonnatus” (no nacido), que le fue dado por haber sido extraído mediante cesárea del útero de su madre cuando ella ya estaba muerta. En virtud de aquel hecho se le considera patrón de las embarazadas, parturientas, parteras y recién nacidos.

Ramón ingresó a la Orden de la Merced (mercedarios), comunidad fundada por san Pedro Nolasco en 1218 con la misión de rescatar a los cristianos tomados prisioneros por los musulmanes en África del Norte. Se ordenó sacerdote en 1222 y sirvió como superior en varias comunidades de la Orden. Como “rescatador de cautivos” fue enviado al Norte de África. Allí pagó rescate por varios cristianos y cuando se le acabó el dinero -de acuerdo a su cuarto voto- se ofreció en intercambio por un prisionero.

Puesto en cautiverio, se dedicó a la predicación entre los demás prisioneros con el propósito de fortalecer su fe. Su testimonio suscitó muchas conversiones, incluso entre los no cristianos, lo que enfureció a sus carceleros musulmanes quienes lo mandaron torturar en distintas oportunidades. Como castigo se le azotó públicamente, y en otra oportunidad le perforaron los labios con hierro candente y le colgaron un candado en la boca para que deje de hablar. Fueron ocho meses los que san Ramón tuvo que pasar en esta situación, hasta que san Pedro Nolasco pudo enviar a otros miembros de la orden a rescatarlo.

San Ramón, de regreso a España, fue nombrado cardenal por el papa Gregorio IX. El santo asumió su cargo con sencillez y continuó con el mismo espíritu evangelizador que siempre había tenido. Aunque era un príncipe de la Iglesia, vestía con sencillez y nunca abandonó su pobre celda del convento de Barcelona. Sirviendo como cardenal, fue convocado a Roma por el papa. Ramón emprendió el viaje pero al llegar a Cardona, a unos diez kilómetros de Barcelona, le sorprendió una violenta fiebre y partió a la Casa del Padre el 31 de agosto de 1240. Tenía tan solo unos 36 años.

WhatsApp chat