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Quieren una delegación del Instituto Nacional de Vitivinicultura en Entre Ríos

Ante el resurgimiento de la vitivinicultura en Entre Ríos, a 18 años de levantarse su prohibición en la región, distintas iniciativas, tanto de carácter turístico como netamente productivo, buscan darle impulso. Un proyecto de resolución presentado en la Cámara de Diputados de la nación pide al Ejecutivo que evalúe “la factibilidad de la instalación en la provincia de una delegación del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV)”.

El objetivo de la instalación del instituto en Entre Ríos es “potenciar el desarrollo de vides que como es sabido, este tipo de cultivos además de generar trabajo genuino, fomentaría la industrialización de los cultivos, con la incorporación de valor agregado”, fundamentó la diputada Cristina Cremer, autora del proyecto.

Según el informe anual de 2015 del INV, Entre Ríos cuenta con un poco más de 40 hectáreas sembradas y dicho número se va aumentando año a año ya que la provincia cuenta con un clima y suelo adecuado para el cultivo de la vid.

Sin embargo, la magnitud de la producción en la provincia fue muy superior, al punto que ocupó el cuarto lugar en el Censo Nacional de Viñas de 1907 con una extensión de más de 4.000 hectáreas.

Sin embargo, en 1934, una disposición legal prohibió la actividad en Entre Ríos: “el gobierno de Agustín P. Justo terminó con más de 30 emprendimientos, cultivos y bodegas, que progresaban sobre las costas del río Uruguay, al impedir -mediante una ley- la comercialización del producto. Aseguran muchos que el poderoso lobby de los viñateros de Cuyo y de las provincias cordilleranas incidió en una determinación que liquidó la actividad”, recordó Cremer.

Se trató de la Ley Nacional 12.137 que dispuso la creación de la Junta Reguladora de Vinos. El fin de este organismo fue desanimar la actividad para fomentar a la región de Cuyo como única productora de vinos.

“Su actuación entre 1935 y 1943 representó para los entrerrianos un período muy triste. Los vitivinicultores recuerdan con dolor escenas que hieren sus sentimientos más profundos, cuando pasaban los inspectores perforando toneles de vinos, destruyendo alambiques o arrancando las vides de la tierra”, reseñó la diputada entrerriana que señaló que tuvieron que pasar varias décadas hasta que en 1998 “una nueva legislación desreguló la actividad, permitiendo que algunos soñadores, en Entre Ríos, comenzaran a pensar en recorrer una vez más el camino de sus abuelos europeos”.

Fuente : AIM

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