Destacada • Dios en la Tierra

Dios en la Tierra: Solemnidad de Todos los Santos

En este primer domingo de noviembre, mes que inicia con la Solemnidad de Todos los Santos, la liturgia nos invita a levantar la mirada hacia el cielo y contemplar el misterio de la santidad. Como señala el Padre Alfredo Nicola, no hace falta estar muerto para vivir la santidad; esta se cultiva y se siembra en el día a día a través del amor.

El Evangelio y la llamada a la santidad cotidiana

El misterio del amor

 El santo es aquel que multiplica los actos de amor cotidianos. Dios es amor, y cada sonrisa, cada buena intención y cada corazón transformado construyen caminos de santidad.

La visión del Apocalipsis (Ap 7, 2-4. 9-14)

San Juan contempla a la muchedumbre vestida con túnicas blancas, lavadas y blanqueadas en la sangre del Cordero. Las vestiduras purificadas simbolizan la vida entregada y renovada por la gracia.

Las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12a)

En el Sermón de la Montaña, Jesús proclama la ley del Reino. Los pobres de espíritu, los pacientes, los misericordiosos y los que trabajan por la paz encuentran en la bienaventuranza el verdadero norte de sus vidas.

Propósitos para el productor y la comunidad rural

  • Valorar al prójimo: Así como el agricultor cuide la tierra y sus frutos, estamos llamados a valorar la santidad presente en nuestras familias, esposos, esposas e hijos.

  • Abrirnos al Espíritu Santo: La santidad no radica en grandes hazañas de marquesina, sino en dejar actuar al Espíritu de Dios para que limpie, purifique y enderece lo que no es correcto en nuestro interior.

  • Edificar amando: Aprovechar cada instante de nuestra labor cotidiana en el campo y la ciudad para ser instrumentos de paz y bendición.

“¡A edificar la santidad amando! ¡Amén y adelante!” – P. Alfredo Nicola

WhatsApp chat