Libro de Isaías 48,17-19.
Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.
¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar!
Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia. Invitación a salir de Babilonia
Salmo 1,1-2.3.4.6.
¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!
El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.
No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal.
Evangelio según San Mateo 11,16-19.
¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
‘¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!’.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: ‘¡Ha perdido la cabeza!’.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras”.
Hoy se celebra a Santa Maravillas de Jesús, de la Orden de las Carmelitas Descalzas
María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán nació en Madrid, España, el 4 de noviembre de 1891. Al ingresar a la Orden de las Carmelitas Descalzas, tomó el nombre de María de las Maravillas de Jesús. Además de ser reconocida por haber impulsado la renovación espiritual de su Orden, es considerada como una de las más importantes místicas del siglo XX. Su fiesta se celebra el 11 de diciembre.
Sus padres pertenecieron a la nobleza española. Su padre fue don Luis Pidal y Mon, segundo marqués de Pidal, y su madre doña Cristina Chico de Guzmán y Muñoz, nieta y sobrina de los condes del Retamoso. Luis Pidal fue Ministro de Fomento de España y posteriormente embajador ante la Santa Sede.
En 1921 hizo sus votos religiosos y solo un par de años después se aventuró a fundar un convento de Carmelitas en Getafe, en el hoy famoso Cerro de los Ángeles, muy cerca del “centro geográfico” de España. Para ello contó con el apoyo de Mons. Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá. En 1924 la Hermana María Maravillas y otras tres monjas carmelitas se mudaron a Getafe, a una residencia provisional, mientras se concluía la construcción del convento. El 30 de mayo de 1924 Maria de las Maravillas hizo su profesión solemne, y en junio de 1926 fue nombrada priora de la comunidad del Monasterio del Sagrado Corazón y Nuestra Señora de los Ángeles, inaugurado unos meses después.
Durante la Guerra Civil española, la hermana María de las Maravillas se abocó de manera especial a la oración, pero también, con la autorización papal, a asistir a los necesitados y a las víctimas de la guerra. Fue siempre una mujer comprometida con la ayuda al prójimo, con el deseo de ser como Cristo en todo. «No quiero la vida más que para imitar lo más posible a la de Cristo» escribió alguna vez, consciente de que la unión con Dios es motor para amar más a quienes sufren.
En consonancia con ese espíritu caritativo, la hermana María de las Maravillas impulsó la fundación de varios “carmelos” -nombre que se le da a los conventos carmelitas descalzos- e impulsó una vuelta al espíritu reformador de Santa Teresa de Jesús. En los carmelos las hermanas vivían en auténtica pobreza, dedicándose al trabajo manual para su sustento y a las labores más sencillas.
Santa Maravillas de Jesús murió el 11 de diciembre de 1974, a los 83 años. Fue beatificada en Roma por el Papa San Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998. El mismo Papa, San Juan Pablo II, la canonizó el 4 de mayo de 2003, juntamente con Santa Genoveva Torres, San Pedro Póveda, Santa Ángela de la Cruz y San José María Rubio S.J.
“¡Qué felicidad morir Carmelita!” (Santa María Maravillas de Jesús).















Comentar