Dios en la Tierra

Hoy el santoral recuerda a San Anacleto y San Marcelino

Fuente: ACI
Lunes 26 de abril de la cuarta semana de Pascua.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,1-18.

En aquellos días:
Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios.
Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron,
diciéndole: “¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?”.
Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido:
“Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí.
Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves.
Y oí una voz que me dijo: ‘Vamos, Pedro, mata y come’.
‘De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro’.
Por segunda voz, oí la voz del cielo que me dijo: “No consideres manchado lo que Dios purificó”.
Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.
En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme.
El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.
Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: ‘Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro.
El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia’.
Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros.
Me acordé entonces de la palabra del Señor: ‘Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo’.
Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?”.
Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: “También a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce a la Vida”.

Salmo 42(41),2-3.43(42),3.4.

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios?
Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,

hasta el lugar donde habitas.
Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,

Señor, Dios mío.

Evangelio según San Juan 10,1-10.

Jesús dijo a los fariseos: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz”.
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.”

Hoy se conmemora a los Papas San Cleto y San Marcelino

Con una sola mención la Iglesia celebra el 26 de abril a este par de santos que solo tienen en común haber sido Sumos Pontífices, ya que sus vidas e historias están separadas por más de dos siglos.

San Anacleto fue el tercer Papa de la Iglesia, después de San Pedro y San Lino. Es referido en diversos escritos como Cleto, Anacleto o Anencleto, pero siempre se trata de la misma persona.

San Pedro lo conoció, bautizó y ordenó sacerdote en la iglesia de Roma. Siendo junto con su predecesor Lino los principales discípulos del primer Papa.

Según el Liber Pontificalis o Libro de los papas, “Cleto” ocupó la cátedra de San Pedro durante los imperios de Vespasiano y Tito. Se ocupó de los necesitados con limosnas, alentó a los primeros cristianos que eran perseguidos y ordenó un determinado número de sacerdotes.

Bajo el mandato del emperador Domiciano fue capturado y martirizado cerca del año 90. Su cuerpo se conserva en la iglesia de San Pedro en el Vaticano.

Por otra parte San Marcelino, quien fue elegido Papa el 30 de junio del 296, fue la cabeza de la Iglesia durante la última y quizás la más grande persecución llevada a cabo por el emperador romano Diocleciano.

Esta persecución, cuyos severos edictos contra los cristianos fueron ejecutados por el augusto y coemperador Maximiano Herculio, causó la mayor confusión en la Iglesia romana después del 303. Marcelino murió en el 304, con toda probabilidad, de muerte natural.

Ninguna fuente confiable de los siglos IV y V lo mencionan como un mártir. Su cuerpo fue sepultado en la Catacumba de Priscila en la Vía Salaria. (Fuente: ACI)

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