Dios en la Tierra

Hoy es la fiesta de San Valentín, patrono de los enamorados

14 Febrero. Lunes de la 6ª semana del Tiempo Ordinario. El santoral recuerda a San Valentín. Evangelio de hoy.

Epístola de Santiago 1,1-11.

Santiago, servidor de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus de la Dispersión.
Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas,
sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia.
Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada.
Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir nada en cambio.
Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento.
El que es así no espere recibir nada del Señor,
ya que es un hombre interiormente dividido e inconstante en su manera de proceder.
Que el hermano de condición humilde se gloríe cuando es exaltado,
y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará como una flor del campo:
apenas sale el sol y calienta con fuerza, la hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo sucederá con el rico en sus empresas.

Salmo 119(118),67.68.71.72.75.76.

Antes de ser afligido, estaba descarriado;
pero ahora cumplo tu palabra.
Tú eres bueno y haces el bien:
enséñame tus mandamientos.

Me hizo bien sufrir la humillación,
porque así aprendí tus preceptos.
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.

Yo sé que tus juicios son justos, Señor,
y que me has humillado con razón.
Que tu misericordia me consuele,
de acuerdo con la promesa que me hiciste.

Evangelio según San Marcos 8,11-13.

Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.
Jesús, suspirando profundamente, dijo: “¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo”.
Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Hoy es la fiesta de San Valentín, patrono de los enamorados

El patrono de los enamorados nació en el año 175 en la ciudad de Terni, a cien kilómetros de Roma (Italia), donde actualmente yacen sus restos debajo de uno de los altares laterales de la Basílica que lleva su nombre.

Dios quiere y protege a quienes se aman con rectitud

En el siglo III, en tiempos en los que el cristianismo era perseguido, el santo se consagró al servicio de la comunidad de su ciudad natal. San Valentín arriesgó su vida muchas veces para administrar los sacramentos, especialmente el matrimonio. La parte más importante de su labor era asistir a las parejas que querían constituir un hogar cristiano.

Cuenta la tradición que el emperador romano Claudio II con el deseo de evitar que las familias cristianas se multiplicaran prohibió la celebración del matrimonio religioso. Además, Claudio tenía la convicción de que los soldados casados no eran lo suficientemente aguerridos porque estaban emocionalmente ligados a una familia.

Un pastor que dio la vida por sus ovejas

Entonces llegó a oídos del emperador que Valentín había hecho caso omiso de su voluntad y entonces lo mandó apresar. El santo fue encarcelado y azotado en la vía Flaminia, cerca a la ciudad de Roma. Para evitar tumultos o protestas de quienes apreciaban a Valentín, Claudio decidió ejecutarlo y enterrar sus restos en secreto. San Valentín murió decapitado el 14 de febrero del año 273.

Posteriormente, tres discípulos suyos lograron desenterrar el cuerpo y lo llevaron de regreso a la ciudad para darle una sepultura digna.

El sentido del amor de los esposos

La fiesta de San Valentín recuerda el sentido del auténtico amor entre quienes están llamados a la vida matrimonial. El amor no es solo un sentimiento, esencialmente tiene que ver con la voluntad que se expresa en la entrega y el sacrificio que no calcula beneficios o conveniencias.

Como recuerda el Papa Benedicto XVI en su encíclica Deus Caritas Est (Dios es Amor), el amor “es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca”.

 

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