El encuentro contó con la presencia del intendente de Saladillo, Ing. José Luis Salomón; el presidente de la Sociedad Rural local, Ignacio Bustingorri; el vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Marcos Pereda; y el presidente del Consejo Asesor del Plan Maestro del Río Salado de CARBAP, Alberto Larrañaga.
Infraestructura hídrica: recursos disponibles, obras pendientes
El ingeniero Guillermo Jelinski presentó un diagnóstico actualizado del funcionamiento hidrológico de la Cuenca del Salado y del avance del Plan Maestro del Río Salado. Destacó los progresos realizados, pero alertó sobre la falta de ejecución de fondos: la cuenta asignada al programa dispone de cerca de 190.000 millones de pesos, mientras que finalizar las obras requeriría unos 30.000 millones.
La falta de ejecución, advirtió, mantiene a la región en un estado de vulnerabilidad frente a los excesos hídricos, en un territorio de escasa pendiente y alta sensibilidad climática. Tanto Jelinski como el ingeniero agrónomo Eduardo Sierra coincidieron en la necesidad de crear una autoridad específica que administre el Río Salado y asegure continuidad en la ejecución de las obras.
Clima: eventos extremos y nuevos desafíos
Eduardo Sierra analizó la evolución climática de la región y señaló que el desafío no radica solo en la cantidad de lluvias, sino en su concentración en períodos más breves, con eventos extremos cada vez más frecuentes. Frente a este escenario, recomendó avanzar hacia sistemas ganaderos más flexibles y adaptados al ambiente.

Ganadería: más stock, más kilos y carne de mayor valor
El análisis productivo estuvo a cargo del ingeniero Rodrigo Troncoso, quien remarcó que el crecimiento de las exportaciones de carne vacuna responde a un proceso iniciado entre 2016 y 2018 y profundizado en los últimos años.
El próximo paso, señaló, es avanzar hacia una ganadería que no solo produzca más volumen, sino carne de mayor calidad y valor, combinando incremento del stock, más kilos promedio por animal y un mejor posicionamiento comercial.
Gremialismo: plan, previsibilidad y una voz unificada
El cierre tuvo un fuerte contenido gremial. Marcos Pereda, vicepresidente de la SRA, subrayó que no existe crecimiento ganadero posible sin reglas claras, estabilidad y previsibilidad. Señaló que las entidades deben trabajar para transformar los reclamos históricos del sector en condiciones reales que impulsen la inversión y la producción.
Recalcó también la importancia de una voz unificada del campo que permita establecer prioridades y sostener una agenda de largo plazo, apuntando a crecer en stock, volumen y valor agregado.

Productores: genética, adaptación y certificaciones en alza
Desde la producción, Ricardo Orazi (Cabaña La Pastoriza) y Alejandro Aznar (Cabaña La Esencia) coincidieron en que el modelo ganadero que viene para la Cuenca del Salado debe basarse en animales rústicos, fértiles y adaptados al ambiente, pero con calidad orientada a los mercados que mejor pagan.
Ambos destacaron que los propios productores están impulsando un crecimiento sostenido de los pedidos de certificación, como estrategia para ordenarse, diferenciarse y capturar mayor valor agregado.
Una conclusión común
La jornada dejó un mensaje claro: la Cuenca del Salado tiene el potencial para convertirse en uno de los principales motores del crecimiento ganadero argentino. Para lograrlo, será clave articular infraestructura hídrica, adaptación climática, eficiencia productiva y un marco institucional sólido, con un gremialismo unificado y orientado a resultados concretos.
















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