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Primera quincena de enero 2026: temperaturas inestables y por debajo del promedio

Un análisis del comportamiento térmico registrado entre el 1 y el 15 de enero de 2026, en comparación con el período 2022–2025 en Entre Ríos, revela un escenario de fuerte variabilidad climática, con oscilaciones abruptas de temperatura, predominio de registros inferiores a la media histórica y escasa persistencia de los pulsos cálidos, un contexto de especial relevancia para los sistemas productivos estivales.

Según los datos analizados por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, la temperatura promedio diaria mostró cambios bruscos en lapsos muy cortos (Figura 1), apartándose del patrón medio de los últimos años. El período comenzó con valores elevados el 1 de enero, por encima de la media histórica, aunque esta condición fue efímera.

A partir del 2 de enero, se produjo un descenso térmico pronunciado, que se intensificó entre el 3 y el 5 de enero, configurando una fase marcadamente fría. El evento más significativo ocurrió el 4 de enero de 2026, cuando se registró la temperatura mínima del período: 4,9 °C, un valor excepcionalmente bajo para la época del año.

Durante los días 6 y 7 de enero se observó una leve recuperación térmica, aunque sin alcanzar los valores promedio del período 2022–2025. Sin embargo, esta mejora fue transitoria, ya que entre el 8 y el 11 de enero se registró un nuevo descenso, con temperaturas persistentemente bajas.

Recién a partir del 12 de enero se evidenció un repunte térmico más sostenido, con registros cercanos a la media histórica, condición que se mantuvo hasta el 14 de enero. No obstante, el 15 de enero marcó un nuevo quiebre, con una caída abrupta de la temperatura promedio diaria.

El análisis de la anomalía térmica diaria (Figura 2) refuerza este diagnóstico. Tras una anomalía positiva significativa el 1 de enero, predominó una sucesión de anomalías negativas durante gran parte del período, reflejando condiciones más frías que el promedio histórico. Los desvíos más intensos se concentraron entre el 8 y el 10 de enero, evidenciando un enfriamiento persistente. En contraste, los días 12, 13 y 14 de enero presentaron anomalías cercanas a cero o levemente positivas, asociadas al breve pulso cálido observado.

En conjunto, los datos muestran un período dominado por una alta inestabilidad térmica, con predominio de condiciones más frías de lo normal y eventos cálidos de corta duración. Este comportamiento plantea un escenario de estrés térmico intermitente, particularmente relevante para la producción agrícola, debido al impacto potencial de los descensos bruscos de temperatura sobre los estadios más sensibles de los cultivos estivales.

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