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Un estudio del INTA analiza la rentabilidad y el riesgo económico de las rotaciones en Entre Ríos

Investigadores de la EEA Paraná y de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos evaluaron el desempeño económico de las secuencias agrícolas más frecuentes. El informe destaca que la mejora en la productividad física es la clave para reducir hasta siete veces la probabilidad de pérdidas.

En un contexto donde la salud del suelo y la rentabilidad deben ir de la mano, los especialistas J.M. Pautasso (INTA) y P. Fontanini (Bolsa de Cereales de ER) publicaron un nuevo análisis sobre los márgenes brutos y el riesgo económico en las rotaciones agrícolas de la provincia. El trabajo subraya que la intensificación de las rotaciones no solo optimiza la dinámica del carbono en el suelo, sino que debe ser económicamente viable para ser adoptada por el productor.

El riesgo en el escenario promedio

Utilizando simulaciones estadísticas (método Monte Carlo), el estudio determinó que el productor promedio de la región enfrenta un riesgo de obtener resultados económicos negativos en uno de cada cinco años (aproximadamente un 20% de probabilidad). Bajo rendimientos promedio zonales, las tres rotaciones analizadas —Trigo/Soja 2da-Maíz, Trigo/Soja 2da-Maíz-Soja 1ra y la inclusión de Cultivos de Cobertura (CC)— arrojaron márgenes brutos positivos en su conjunto. Sin embargo, cultivos individuales como el maíz y la soja de primera sobre cultivos de cobertura mostraron márgenes ajustados o negativos en años de rinde promedio, lo que aumenta la variabilidad del resultado final.

La tecnología de procesos como motor de estabilidadEl informe revela un salto significativo cuando se logra un incremento del 20% en los rendimientos sobre la media regional. En este escenario de alta productividad: El margen bruto de las secuencias se incrementa entre 102 y 133 USD/ha. La probabilidad de registrar pérdidas cae drásticamente, situándose entre el 3,2% y el 7%, dependiendo de la rotación. Esto significa que mejorar el manejo y la productividad reduce el riesgo económico entre 3 y 7 veces en comparación con el promedio.

Variables clave: Clima y Arrendamiento

El análisis de sensibilidad identificó que los rendimientos de maíz y soja, junto al precio del maíz, son los factores que más impactan positivamente en el bolsillo del productor. Por el contrario, el costo del arrendamiento (estimado en un valor más probable de 800 kg de soja/ha) y la inversión en fertilización y siembra de maíz son las variables con mayor incidencia negativa en la estructura de costos. Mirada a largo plazoLos autores advierten sobre el riesgo de tomar decisiones basadas únicamente en el margen de un cultivo individual o en la conveniencia económica inmediata. “Optar por el corto plazo pone en riesgo la continuidad de las secuencias planificadas y la sustentabilidad del sistema”, señalan en el informe. Aunque la inclusión de cultivos de cobertura no siempre se traduce en un beneficio monetario inmediato, genera mejoras estructurales y un mejor balance de carbono que resultan fundamentales para la salud de los suelos entrerrianos a largo plazo.

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