De acuerdo con los registros consolidados de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, el ciclo implantado experimentó un área de siembra récord de 555.050 hectáreas, consolidando un impresionante incremento interanual del 87% en comparación con el ciclo anterior.
Para evaluar el comportamiento de la genética disponible en el mercado frente a las exigencias reales de los lotes comerciales, la red de Agencias de Extensión Rural del INTA EEA Paraná llevó a cabo ensayos en seis ambientes clave de la provincia: Gualeguay, Victoria, Nogoyá, Diamante, Paraná y La Paz. El manejo se realizó bajo condiciones de productor, con una densidad objetivo de 65.000 plantas por hectárea.
El Clima y la Estrategia del Productor: El factor Nitrógeno
El ciclo productivo estuvo fuertemente condicionado por el escenario climático. Si bien las lluvias de noviembre favorecieron el almacenamiento de agua útil en el perfil del suelo y el mes de diciembre acompañó la floración (período crítico del cultivo) de manera similar a los promedios históricos, el panorama se complejizó a partir de la segunda quincena de diciembre y durante todo el mes de enero.
El persistente déficit hídrico veraniego terminó afectando la etapa de llenado de los granos en prácticamente toda la provincia, exceptuando la localidad de La Paz. Ante la inminencia de un año dominado por el fenómeno de “La Niña”, el informe técnico del INTA detectó dos marcadas estrategias de fertilización nitrogenada por parte de los productores de la región:
Estrategia Defensiva: Implementada en las localidades de Nogoyá, Diamante y La Paz, donde la oferta total de nitrógeno (suelo + fertilizante) se restringió a un promedio de 75 kg de N ha⁻¹.
Estrategia Arriesgada o de Alta Oferta: Llevada a cabo en Gualeguay, Victoria y Paraná, elevando la apuesta nutricional hasta los 150 kg de N ha⁻¹.
Rendimientos: El comportamiento de la genética en redEn lo que respecta a la cosecha, ajustada comercialmente a una humedad de recibo del 14,5%, el análisis conjunto de los 14 híbridos compartidos en todos los ambientes arrojó rendimientos sumamente destacados a pesar de las limitantes hídricas de enero.
El estudio determinó la ausencia de una interacción significativa entre el Sitio y el Híbrido ($p=0,07$), lo que demuestra que, en líneas generales, los materiales mantuvieron un comportamiento predictivo y similar en los distintos ambientes. El lote ubicado en Gualeguay se posicionó como el de mayor productividad gracias a la profundidad y excelente capacidad de retención de sus suelos (Argiudol ácuico), contrastando con las restricciones físicas que presentan los suelos Vertisoles de Nogoyá o el Natracualfe de La Paz.
A nivel general, la brecha productiva entre los cinco híbridos de mayor rendimiento y los cinco de menor desempeño promedió un 12%. Según los especialistas del INTA, esta diferencia técnica en la elección del material genético representa un impacto económico directo de aproximadamente 160 USD por hectárea para las empresas agrícolas.
En el podio de los rendimientos promedio del ensayo se ubicaron materiales como DK 69-62 (8.288 kg ha⁻¹), 471 VT3P (8.157 kg ha⁻¹), NS 7765 VIPTERA (8.152 kg ha⁻¹), NK 842 Viptera3 (7.978 kg ha⁻¹) y Puma (7.936 kg ha⁻¹), mostrando un excelente potencial y adaptabilidad general.
El semáforo sanitario: La Roya Común bajo la lupa
En el aspecto sanitario, la roya común del maíz (Puccinia sorghi) fue la única enfermedad foliar con presencia e incidencia natural suficiente para ser cuantificada en el ciclo. El comportamiento de la enfermedad fue sumamente contrastante según la zona geográfica, dejando en claro la influencia del microclima y el ambiente en Entre Ríos:
Victoria registró la mayor presión y expresión de la enfermedad foliar, con niveles de incidencia extremadamente elevados (entre el 85% y el 100% de plantas afectadas). Bajo estas condiciones ambientales de alta saturación, la variable de severidad (porcentaje de área foliar afectada) fue la herramienta clave que permitió a los técnicos discriminar la tolerancia de cada material.
Gualeguay experimentó condiciones intermedias de desarrollo de la enfermedad (incidencia del 25% al 90%).
Paraná y La Paz se posicionaron en el extremo opuesto, mostrando niveles mínimos de infección y una escasa severidad general, sin diferencias estadísticas significativas entre los materiales testeados.
Por: Redacción Mundo Rural Fuentes: INTA EEA Paraná y Bolsa de Cereales de Entre Ríos














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