A nivel país, mientras que las regiones del NOA, NEA y Centro-Norte continúan concentrando la mayor presión y los niveles más elevados de capturas, las regiones del Centro-Sur y el Litoral reflejan una dinámica poblacional general “estable”. Sin embargo, la mirada hacia el interior del Litoral revela matices de cuidado.
El escenario crítico de Entre Ríos: Focos de alta abundancia
Dentro de la región del Litoral (compuesta por Entre Ríos y Corrientes), el 41% de las trampas de monitoreo se encuentra instalado sobre lotes de maíz que transitan estadios reproductivos avanzados. Si bien la región se mantiene estable en el promedio general, el informe técnico destaca que el 94% de las localidades monitoreadas registró la presencia de la plaga.
El dato que más preocupa a los técnicos entrerrianos es que el 26% de las localidades de la región presentó capturas superiores a los 100 adultos por trampa, y este incremento en las categorías altas se concentró de manera casi exclusiva en Entre Ríos.
Entre los puntos de mayor densidad poblacional de la provincia se destacan:
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Paraná: Registró un pico alarmante de 753 adultos por trampa.
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Hinojal: Alcanzó las 678 capturas por trampa.
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San Salvador: Reportó un salto significativo con 355 adultos por trampa.
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Villa Hernandarias: Se posicionó con 328 capturas.
Este incremento elevó el promedio regional de capturas en lotes con maíz de la zona, que pasó de 109,36 a 203,64 adultos por trampa respecto al monitoreo previo.
El “puente verde” y la necesidad del invierno riguroso
Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo, enfatizó la importancia crítica de no bajar los brazos con los controles, incluso con la cosecha de maíces tardíos avanzada o finalizada.
“La presencia de maíces voluntarios o ‘guachos’ en lotes de maíz temprano ya cosechados constituye un componente epidemiológico de alta relevancia, ya que actúan como un ‘puente verde’ que favorece la supervivencia del vector”, advirtió Vera.
En el caso de Entre Ríos, el factor climático invernal jugará un papel fundamental. Los técnicos coinciden en que la provincia necesita imperiosamente la llegada de heladas intensas y generalizadas. Al respecto, Vera explicó que la necesidad del monitoreo se vuelve estratégica “donde las heladas son tardías o de baja intensidad, ya que la persistencia de hospederos verdes favorece la supervivencia del Dalbulus maidis durante el período invernal, incrementando el riesgo de colonización temprana de los cultivos y la presión inicial de inóculo en la próxima campaña 2026/27”.
Panorama en las demás regiones productivas
| Región | Estado de la Plaga | Datos Destacados |
| NOA | Elevado | El 77% de las localidades superó los 100 adultos por trampa. Leales (Tucumán) marcó un máximo de 2.710 capturas. |
| NEA | En aumento | Incremento significativo en lotes de maíz[cite: 1]. Añatuya (Santiago del Estero) trepó a 5.056 adultos por trampa. |
| Centro-Norte | Presión extrema | El 81% de las localidades está en la categoría máxima (>100 adultos). Monte del Rosario (Córdoba) registró 7.560 capturas. |
| Centro-Sur | Estable / Ausente | En el 42% de las localidades no se detectó el vector, aunque hubo focos aislados como en Quines (San Luis) con 1.200 capturas. |
De cara al diseño de la próxima campaña gruesa, la Red —integrada por entidades líderes como INTA, Aapresid, CREA, AAPPCE, CASAFE, MAIZAR, CONICET, EEAOC y SENASA— insiste en que el Manejo Integrado de Plagas (MIP) y el monitoreo sistemático anual son las únicas herramientas valederas para mitigar el impacto del achaparramiento del maíz (Corn Stunt Spiroplasma). Por ahora, los ojos del campo entrerriano están puestos en el termómetro.














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