El relevamiento, llevado a cabo por profesionales de las distintas agencias de extensión rural del INTA (como Paraná, Concordia, Concepción del Uruguay, Victoria, Crespo, Diamante, La Paz, Nogoyá, Gualeguaychú, entre otras) y con la colaboración del Círculo de Ingenieros Agrónomos de Victoria (CIAV), no registró ejemplares ni mediante red de arrastre ni en trampas cromáticas adhesivas.
Resultados del monitoreo por cultivo y zona
Los muestreos se realizaron sobre cultivos no hospedantes, pasturas y bordes vegetados, arrojando una densidad de 0 chicharritas por m² y por trampa:
Trigo: Rosario del Tala, Paraná, Diamante, Feliciano y Departamento Victoria (Don Bernardo, Febre, EEA Paraná).
Alfalfa y Mezclas: Nogoyá, Crespo, Villaguay, Colón (Alfalfa + Raigrás) y María Grande (Alfalfa + Avena).
Otros cultivos y bordes: Gualeguay (Avena + Vicia), Gualeguaychú (Borde vegetado), Departamento Victoria (Colza, Vicia y Vicia + Colza).

Factores clave y recomendaciones técnicas
Según precisaron los especialistas del organismo técnico, las bajas temperaturas registradas en las últimas semanas incidieron de manera directa en la supervivencia del insecto vector. Asimismo, la baja presencia de plantas voluntarias (maíces guachos) que emergieron tras las lluvias recientes ayudó a cortar la ventana de alimentación del plaguicida.
El INTA remarcó que el monitoreo continuo en cultivos no hospedantes y los análisis moleculares para determinar la portabilidad de patógenos resultan fundamentales en esta etapa previa a la siembra de maíz. Estas herramientas permiten a los productores y asesores programar con antelación las estrategias de manejo integrado para la próxima campaña.














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