Mensaje del Padre Alfredo Nicola
El Evangelio y la llamada a la santidad cotidiana
El misterio del amor
El santo es aquel que multiplica los actos de amor cotidianos. Dios es amor, y cada sonrisa, cada buena intención y cada corazón transformado construyen caminos de santidad.
La visión del Apocalipsis (Ap 7, 2-4. 9-14)
San Juan contempla a la muchedumbre vestida con túnicas blancas, lavadas y blanqueadas en la sangre del Cordero. Las vestiduras purificadas simbolizan la vida entregada y renovada por la gracia.
Las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12a)
En el Sermón de la Montaña, Jesús proclama la ley del Reino. Los pobres de espíritu, los pacientes, los misericordiosos y los que trabajan por la paz encuentran en la bienaventuranza el verdadero norte de sus vidas.
Propósitos para el productor y la comunidad rural
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Valorar al prójimo: Así como el agricultor cuide la tierra y sus frutos, estamos llamados a valorar la santidad presente en nuestras familias, esposos, esposas e hijos.
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Abrirnos al Espíritu Santo: La santidad no radica en grandes hazañas de marquesina, sino en dejar actuar al Espíritu de Dios para que limpie, purifique y enderece lo que no es correcto en nuestro interior.
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Edificar amando: Aprovechar cada instante de nuestra labor cotidiana en el campo y la ciudad para ser instrumentos de paz y bendición.
“¡A edificar la santidad amando! ¡Amén y adelante!” – P. Alfredo Nicola















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