El “lunar blanco” del maíz en Argentina se denomina frecuentemente “mancha blanca” lo que puede conducir a confusiones riesgosas. Hasta el presente, NO se conoce realmente la etiología u origen del “lunar blanco” con el uso de técnicas fitopatológicas comunes. Sin embargo, está demostrado que la “mancha blanca” es producida por el hongo ascomicete Phaeosphaeria maydis, cuyo estado asexual es Phoma spp. Los síntomas son marcadamente diferentes y cuando es una enfermedad fúngica en cámaras húmedas se podrían distinguir las fructificaciones del hongo (cuerpos negros denominados picnidios).
Esta problemática en el cultivo de maíz se observa desde fines del mes de octubre en los maíces de primera, (siembras de septiembre), los que actualmente se encuentran en los estados fenológicos desde V5 a V10 en distintos departamentos de Entre Ríos como Paraná, Victoria, Diamante, Gualeguay y Gualeguaychú.
Síntomas similares se han registrado en el NO de Buenos Aires y CN de Santa Fe .
Desde hace más de 5 campañas, el “lunar blanco”, es de consulta permanente y ciertamente no son suficientes las evidencias para confirmar que la etiología responda a alguna bacteriosis o enfermedad fúngica, si bien en algunos casos se pudo aislar la bacteria Pantoea ananatis.
Los “lunares” en general son elípticos, miden desde 1 a 1,5 mm hasta 6 – 8 mm de longitud, con anchos variables. El centro presenta un color amarillo, aspecto seco, pajizo, margen delgado marrón oscuro y halo clorótico marcado . Se distribuyen aleatoriamente en toda la lámina de todas las hojas de la planta.
Es muy diferente a la mancha ocular causada por el hongo Kabatiella zeae, principalmente por las dimensiones .
Los trabajos y resultados obtenidos en la EEA Paraná, actualmente y en años anteriores consistieron en:
a. cámaras húmedas de tejidos enfermos con y sin desinfección, las que mostraron tejido muerto sin estructuras bacterianas o fúngicas.
b. cortes ultrafinos de los síntomas, tomando tejido enfermo y sano, montaje en agua y observación con microscopio óptico, con la técnica denominada “microcorrida” u observación de fujo bacteriano permitieron descartar la presencia de bacterias.
c. aislamientos en medios de cultivo con y sin antibióticos de tejidos de maíz con “lunares” desinfectados superficialmente, dieron resultados negativos.
Para evitar errores en el diagnóstico sugieren determinar en el campo:
Presencia de signos del patógeno, aparición de los síntomas en las plantas, distribución de los síntomas en el lote, distribución de síntomas en la planta, evolución de los síntomas y asociación con factores externos.
El tipo y patrón de distribución de los “lunares” permite determinar que algunos síntomas son producidos por algunos desecantes o por el aceite mineral que se agrega a los graminicidas . Por ello es importante observar si existen en las proximidades cultivos de arveja que fueron secados o si se usó la técnica del doble golpe en lotes destinados a soja y si los síntomas se registran en malezas .
En maíz, también se han determinado lesiones “mimic” que son una clase de mutantes en las plantas que forman espontáneamente lesiones (áreas de células muertas) en ausencia de algún daño, estrés o proceso infeccioso. Los mutantes denominados les (recesivo) o Les (dominante) resultan de aberraciones de los procesos biológicos con pérdida de la homeostasis celular (equilibrio estable dentro de la célula) .
“Cuando no existe un diagnóstico o determinación precisa de las causas de síntomas en los cultivos nunca aplicar fungicidas ” , indicó la Ing. Agr.Norma Formento del Grupo Factores Bióticos y Protección Vegetal del INTA EEA Paraná.















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