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Buenas condiciones para la soja de primera y la soja de segunda en Entre Ríos

Según el último Informe Semanal del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la campaña sojera 2025/26 avanza con resultados mayormente favorables en la provincia, tanto para la soja de primera como para la soja de segunda, aunque con algunas diferencias regionales vinculadas a la disponibilidad hídrica.

Soja de primera

En Entre Ríos, la soja de primera alcanzaría una superficie cercana a las 400.000 hectáreas durante la campaña 2025/26. Los lotes relevados presentan estados fenológicos que van desde V4 (cuatro nudos en el tallo principal) hasta R1 (comienzo de floración).

A nivel provincial, la condición del cultivo se distribuye de la siguiente manera:

Muy buena: 40 %

Buena: 53 %

Regular: 6 %

Mala: 1 %

La condición Muy Buena y Buena, que en conjunto representa el 93 % de la superficie evaluada, corresponde a lotes con un adecuado stand de plantas, cierre de surco, perfiles hídricos bien provistos, siembras realizadas en fechas óptimas, ausencia de resiembras y buenos controles de malezas.

En tanto, el 7 % de los lotes que se encuentran en condición regular y mala se asocia a sectores donde las plantas presentan síntomas de estrés hídrico. En algunos casos, la situación se vio agravada por la presencia de plagas como arañuelas, trips y orugas defoliadoras, que requirieron controles específicos. Este escenario se observa principalmente en el sur de la provincia, donde la disponibilidad de agua es muy ajustada.

Soja de segunda

Por su parte, la soja de segunda alcanzaría una superficie estimada cercana a las 750.000 hectáreas en la provincia para la campaña 2025/26. El estado fenológico de los lotes relevados se ubica entre VE (emergencia) y V8 (ocho nudos en el tallo principal).

La condición del cultivo a nivel provincial es la siguiente:

Muy buena: 17 %

Buena: 62 %

Regular: 18 %

Mala: 3 %

En los sectores Norte y Este de Entre Ríos, la necesidad de resiembra estuvo principalmente asociada a las abundantes precipitaciones ocurridas durante y después de la siembra. Estas condiciones provocaron excesos hídricos, favorecieron la aparición de patógenos de suelo (damping off) y generaron el planchado del suelo.

En contraste, en los sectores Sur y Oeste, las resiembras se vincularon a la escasa disponibilidad de agua en el perfil del suelo, producto de la falta de lluvias. En estas zonas, el cultivo presenta síntomas de estrés hídrico, intensificados por las altas temperaturas.

En ambos escenarios, se observan lotes desuniformes y con bajo stand de plantas, lo que condiciona el potencial productivo del cultivo.

 

 

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