Caída en la intención de siembra: La proyección inicial se ubica en torno a las 44.000 hectáreas, lo que representa un recorte del 20 % frente a las 54.850 hectáreas implantadas en el ciclo 2025/26.
Fuerte atraso en labores de presiembra: Las condiciones de saturación de suelos provocan demoras de hasta un 60 % en tareas clave como nivelación, marcación y confección de taipas respecto de la marcha habitual.
Incertidumbre en insumos: Cooperativas y acopios zonales registran un bajo nivel de reserva y confirmación de semillas, lo que arroja dudas sobre la concreción efectiva de la superficie pautada.
Costos e infraestructura hídrica: Aunque el caudal de las represas se encuentra al 100 % (un dato positivo para el riego), el elevado precio del gasoil condiciona severamente la ecuación económica, impactando principalmente a los sistemas impulsados por pozo profundo.
Pronóstico climático: La perspectiva de un verano bajo el evento “El Niño” —que suele asociarse a menor radiación solar y mayor humedad— configura un escenario de menor potencial de rinde para el cereal, lo que podría forzar nuevos reajustes a la baja en el área final.















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