por Pedro Aguer
Educar para la cooperación es formar personas que se capaciten para integrar organizaciones solidarias con fuerte disposición para compartir colectivamente el esfuerzo primero y los beneficios después.
Ello requiere docentes con un alto grado de sensibilidad social.Pero sobre todo un compromiso del Movimiento cooperativista para consigo mismo y con la sociedad a la que pertenece.
Se trata de dos principios universales: educación y preocupación por la comunidad. Un cooperativista debe informarse acerca de su empresa y como no vive en una burbuja debe estar a la altura de la vida ciudadana.
Respecto de lo primero, no sólo conocer las características de la empresa sino capacitarse para acompañar su crecimiento y prepararse para ocupar con solvencia los cargos directivos de la misma. Partiendo del concepto de que nadie es imprescindible.
Lamentablemente en las cooperativas se descuida el problema de la educación y desde los organismos responsables de la aplicación de la ley de Cooperativas, sin la ayuda de las entidades es muy poco lo que se puede hacer. Si no se aporta la correspondiente colaboración, más aún, el impulso para que la tarea educacional sea en conjunto entre el organismo oficial, las autoridades educacionales y el movimiento, desde éste, todo lo que se intenta queda perdido en el tiempo.
Hemos señalado esta carencia y no nos cansaremos de insistir en ello, pues en esta falta de coordinación y de continuidad residen los fracasos de las empresas y de las políticas de educación. Así fracasan los planes asistenciales que no deberían promover cooperativas, como se lo hace. EL COOPERATIVISMO NO ES ASISTENCIALISMO SINO AYUDA MUTUA.Esto debe estar aclarado en primer término para corregir los errores que se han dado en consecuencia.
El movimiento solidario cooperativista lleva en sus espaldas una trayectoria suficientemente positiva y no merece acorralárselo con errores provenientes de la falta de educación. Pueden evitarse y deben corregirse.
El cooperativismo bien practicado es en sí mismo una escuela republicana y democrática. En la estructura de la cooperativa tenemos el derecho de elegir y ser elegido y en el gobierno la división de poderes: ASAMBLEA (P.L.), CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN (P.E.) y SINDICATURA (P.J.). Este aprendizaje llevado a la escuela contribuiría a la formación del ciudadano democrático y republicano para su desempeño cívico.
Es una cuestión de carácter ético, además. A una cooperativa no se arriba para salvar emergencias sino para construir futuro con dignidad y con un alto sentido de progreso.
Hagamos las cosas como se debe. Cuidemos los logros. Es preferible prevenir antes que curar.
En las cooperativas todos somos iguales en cuanto a derechos y obligaciones, pero equitativos en cuanto al esfuerzo y los beneficios. Respecto del asistencialismo, la clase política debería saber que es otra cosa. Igualmente valorable, pero otra cosa.















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