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El arroz en Entre Ríos: un rinde que resiste en medio de una crisis de rentabilidad

Federico Paoloni, productor e industrial arrocero de San Salvador, analiza una campaña compleja donde la eficiencia en el campo choca contra los altos costos logísticos y energéticos.

La campaña arrocera 2025/26 en Entre Ríos se encamina hacia su cierre con un balance que combina la resiliencia productiva con una profunda preocupación económica. Para Federico Paoloni, productor e industrial arrocero referente de San Salvador, la realidad del sector hoy se explica en una paradoja: se logran rindes aceptables, pero los números finales del negocio “no cierran”.

El clima: de la sequía al exceso

Paoloni describe este ciclo como “menos benévolo” que el anterior. La ventana ideal de siembra (septiembre-octubre) estuvo marcada por una sequía importante, lo que resultó en nacimientos desparejos y “chacras ralas”.

Posteriormente, el clima pasó de un extremo al otro: el exceso de agua entre octubre y noviembre obligó a los productores a realizar reparaciones de urgencia en las curvas de nivel. Sin embargo, la estabilidad de lluvias en diciembre favoreció la floración y emparejó los cultivos. Con un avance de cosecha del 64% registrado la semana pasada, se espera llegar al 80-85% antes de que las lluvias detengan las máquinas. El rinde promedio se sitúa en los 8.200 kg/ha, unos 1.000 kg por debajo del año pasado.

Una caída del 18% en la producción

Desde su visión integral como productor e industrial, Paoloni identifica tres causas clave para la caída del 18% en la producción provincial:

  • Sustitución de cultivos: Los bajos precios del arroz frente a otros granos redujeron el área sembrada.
  • Problemas de implantación: Los malos nacimientos por falta de humedad inicial.
  • Factores climáticos: El frío de diciembre que afectó el potencial del cultivo.

La visión del industrial: costos que asfixian

Es en el análisis de la rentabilidad donde la mirada de Paoloni como industrial arroja los datos más alarmantes. “Hoy la rentabilidad es negativa. El rinde de indiferencia está considerablemente por encima del rinde promedio provincial”, sentenció.

La pérdida de competitividad argentina frente a socios regionales como Brasil y Uruguay es evidente en la estructura de costos:

  • Energía y Logística: El riego (eléctrico o por gasoil) y los fletes internos presentan valores muy superiores a la región.
  • Costos de Exportación: Los gastos de fobbing en los puertos locales están desfasados, siendo entre un 20% y 30% más caros que en los países vecinos.
  • Infraestructura: El estado “deplorable” de los caminos rurales añade una capa extra de ineficiencia y costos operativos.

Desafíos estructurales

Para Paoloni, el problema excede el manejo del productor, a quien define como “altamente eficiente”. El desafío es estructural: falta de acceso a tecnología y, sobre todo, la carencia de crédito. A diferencia de lo que ocurre en Uruguay o Brasil, el sector entrerriano no cuenta con herramientas financieras para retener la mercadería y venderla en momentos de mejores precios.

La consigna es clara: visibilizar que, a pesar de los buenos rindes obtenidos bajo un clima adverso, la falta de una mejora sustancial en los precios y la presión de los costos ponen en riesgo la superficie de siembra para la próxima campaña.

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