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El Niño ya está intalado

El fenómeno climático de El Niño ya está instalado y “en la primavera vamos a tener un Niño bien afianzado , es decir lluvias por encima de lo normal , siempre el año Niño es bueno para la soja y el maíz ” dijo a Mundo Rural la Ing. Agr, Gladys Eguía responsable técnica del Proyecto Siber ,que publicó en su informe semanal,una actualización de las tendencias climáticas elaborado por la Consultora Climatológica Aplicada.

Indicadores de Escala Global

El fenómeno de El Niño está instalado a pleno como principal forzante climático para el desarrollo del semestre cálido venidero. El típico gráfico que resume el promedio de los desvíos de la temperatura superficial del mar, muestra el despliegue de la lengua cálida que, con epicentro en el sector costero de Perú y Ecuador, se expande hacia la zona central del Pacífico Ecuatorial. En este sector en las últimas semanas el desvío de las temperatura ha alcanzado 1.5ºC (1 grado por encima del límite de la neutralidad), mientras que sobre la costa ha superado los 2.5ºC. Es decir el evento se está desarrollando afianzando una tendencia hacia una intensidad moderada. El mismo seguramente tenderá a forzar la oferta de agua a superar los valores normales o al menos mantener un piso en los valores estadísticos, disminuyendo la probabilidad de sequias en momentos críticos de la campaña.

En el mismo sentido que le damos importancia al fenómeno de El Niño debemos remarcar, como lo venimos haciendo desde hace más de un año, el calentamiento del litoral Atlántico, el cual amen de ser un potencial oferente de masas de aire más húmedo que lo normal, está moderando claramente el comportamiento de las temperaturas. Es oportuno decir que el año pasado tuvo precipitaciones que en muchos sectores fueron record, sin que se observara la presencia de El Niño. Este fenómeno apareció muy débil en la última parte del año y se mantuvo insinuado durante el verano, para tomar un significativo impulso durante el último otoño.

Indicadores de Escala Regional

El calentamiento del Atlántico afecta fuertemente a los indicadores de escala regional. Si bien en esta época del año deberíamos estar observando un mayor predominio de flujos del sector sur, esto no está consolidado. El resumen térmico del último bimestre así lo evidencia: tanto mayo como junio han tenido marcados desvíos positivos de las temperaturas y esto no puede asociarse al predominio de la circulación del sector sur.

La situación actual, es de cuidado. La primera alarma se ha encendido en sectores del noroeste de BA. Si bien se arrastraba un extendido período deficitario desde casi comienzos de mayo, el volumen de agua observado en las últimas jornadas de junio en esta zona de BA, es inusualmente elevado.

Normalmente en esta época del año a las masas de aire húmedo les cuesta mucho reposicionarse en la zona núcleo, sin embargo, tanto el año pasado como el corriente, esto no es lo que está sucediendo. Si no se habían producido precipitaciones antes, era por cuestiones dinámicas poco propicias para el desarrollo de las mismas en niveles medios de la atmósfera. En cuanto el patrón estable se modificó, la humedad atmosférica estaba disponible, y las lluvias regresaron. Este regreso era esperado, sin embargo la sobreoferta de humedad se tradujo, por sectores, en notables sistemas precipitantes, los cuales cuando coinciden con zonas vulnerables a estos excesos pluviales, replican problemas históricos.

La posibilidad de que se vuelvan a concretar lluvias como las recientes en el noroeste de BA queda latente. Los factores que la causaron siguen estando presentes y por lo tanto no se puede soslayar la posibilidad de que los mismos operen en el mismo sentido. Lo difícil es establecer el epicentro donde pueden reaparecer estos nuevos sistemas precipitantes. Por lo pronto, podemos decir que ER, centro sur de SF y la mayor parte del norte y este de BA, configuran la zona con mayor probabilidad de volver a ver este tipo de eventos, al menos durante el invierno. Como es claro dentro de esta vasta región, el sur de SF, sudeste de CB y noroeste de BA configuran una zona particularmente vulnerable, pero los últimos años ya hemos tenido anegamientos e inundaciones extendidas a otras zonas de BA.

Dadas las condiciones de circulación que parecen seguirán predominantes durante el invierno, el problema estará latente. Si se observa un afianzamiento de la circulación del sur o del este, el riesgo disminuye. El cambio hacia un ambiente más frío sería muy propicio. Apelando a la habilidad como observador que tiene el productor agropecuario, es recomendable monitorear la circulación del aire. La persistencia de vientos del sector sur o al menos una disminución en el patrón anómalo del sector noreste impondrá un situación menos riesgosa.

Conclusiones

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. El fenómeno de El Niño esta afianzado y ha ingresado en una etapa de intensificación. Los pronósticos lo posicionan como moderado para el inicio del semestre cálido del hemisferio sur y seguramente afectará el desarrollo de toda la campaña 2015/16, con mayor impacto en la última parte de este año.

2. El calentamiento del Atlántico sigue presente y se mantiene como fuente de humedad para el desarrollo de sistemas precipitantes. A diferencia del año pasado, al presente, la dinámica atmosférica no es tan eficiente y los eventos pluviales están más distanciados. A pesar de esto, se han observado lluvias de porte inusual para el mes de junio y en este sentido no podemos desdeñar la posibilidad que se repitan en el próximo bimestre. Este indicador es más potente que El Niño en el trimestre frío. Desde septiembre ambos trabajan en el mismo sentido, es decir, aumentan la probabilidad de que las lluvias se corran por encima de los valores normales.

3. Las temperaturas también parecen estar sesgadas positivamente. Es decir, es poco probable que el resto del invierno muestre un patrón térmico que evolucione para definir fuertes anomalías negativas. O sea es más probable que el invierno se mantenga con un ambiente benigno. No estamos diciendo que no vayan a concretarse enfriamientos destacados, pero es probable que los mismos sean poco frecuentes. Consecuentemente en las anomalías mensuales no se detectarán como desvíos negativos de importancia, lo cual limita el rigor ambiental.

4. Un invierno benigno y húmedo, puede anticipar una primavera que rápidamente muestre un aumento en la oferta de agua.

Informe de la  CCA

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