por Pedro Aguer para Mundo Rural
No hay futuro sin pasado. Mucho de lo que no ha sido tendrá recuerdos de lo que ya fue. Lo que debemos rescatar es que también el pasado está con una enorme carga de errores y de cosas mal hechas, que dificultan en el presente una proyectiva del futuro sencilla.
Sin dudas siempre ha sido así y lo seguirá siendo.
Resulta más fácil criticar que proponer. Criticar puede quien quiera hacerlo sin necesidad de recurrir a los demás, fuera de los archivos o de los relatos que se transmiten boca a boca. Lo que no podemos hacer es construir para lo que llamamos el colectivo social.
Dejando esto en claro, sería bueno buscar entonces con quién construir lo no podemos hacer individualmente.
Lo encontraremos en el ámbito íntimo pero no alcanzará, en consecuencia deberemos buscar una participación en la que cada uno se sienta hacedor.
Así debe ser cada vez que pensamos en crear una cooperativa.
Pero una cooperativa nacerá siempre que exista una necesidad. Es una obra que responde a la solución de un problema que no nos deja avanzar individualmente, lo que nos sugiere que debemos recurrir a la ayuda mutua.
Quienes se sumen tendrán que visualizar el mismo problema, de donde surgirá el planteo del objeto que será en adelante la figura principal que guiará la acción.
En torno a esta situación se difundirá la convocatoria, que no será de manera esquemática sino invitando a que los participantes tengan ideas conducentes.
Por lo general la población desconoce los principios universales de la cooperación y de la legislación vigente en la Provincia y en el País.
Lo expuesto motivará que los iniciadores tengan que asumir la tarea de esclarecimiento adecuada, para que nadie se sienta descolocado cuando la empresa comience su desenvolvimiento autogestionario.
Las reuniones de esta situación ya en marcha tendrán que ser lo suficientemente informativas, para lo que afortunadamente se podrá contar con el asesoramiento de profesionales del cooperativismo y del órgano local competente, lo que facilitará el trabajo.
Una vez en funciones esta comisión, nacida del conjunto, llevará el nombre de organizadora, constituyéndose en el órgano convocante y promotor. realizando gestiones para lo ya señalado, ante el Organismo Local de Contralor, dependiente del Gobierno Provincial, encargado de la aplicación de la ley nacional 20337.
Esta estructura pasará a hacer el trabajo más importante para el nacimiento de una cooperativa, de tal modo que los inconvenientes puedan ser superados con la debida urgencia.
Todo lo que se avance en esta etapa organizativa, será en beneficio del futuro, tanto en eficacia como en eficiencia, de la naciente empresa.
El proceso de este momento requiere la creatividad que impulse con entusiasmo a los pioneros.
Si bien a alguien se le ocurrió la idea la marcha el grupo será horizontal, para aprender y para aprovechar al máximo los aspectos doctrinarios. La didáctica estará siempre presente para que nada quede fuera del alcance de todos.
Teniendo en cuenta estos principios básicos la convocatoria dará frutos con rapidez y el proceso de continuidad y desarrollo será exitoso.
Ninguna cooperativa debe ser tomada como panacea de todos los problemas. Su buena marcha dependerá de una educación permanente que responda a la formación de sus integrantes como cooperativistas y a su capacitación empresarial.
La educación dará los elementos adecuados a cada integrante para el cumplimiento de los deberes y de los derechos: elegir y ser elegido, aportar ideas, corregir errores, para el cumplimiento de los principios y para salvaguardar con su participación el progreso de la empresa. Por extensión irá preparándose también para su comportamiento cívico en la comunidad.
Nadie nace sabiendo, pero la empresa cooperativa es una muestra de lo que sostenía José Ingenieros cuando afirmaba que “todo aquél que sabe algo está en condiciones de enseñarlo a los demás”. Para hacer efectivo este concepto pedagógico, la convocatoria debe ser impulsada en un paso a paso sostenido.















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