Dios en la Tierra

El santoral recuerda a San Luis María Grignion de Montfort

28 Abril. Jueves de la 2ª semana de Pascua. El santoral recuerda a Santa Gianna Beretta y a San Luis María Grignion de Montfort. Evangelio de hoy.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,27-33.

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo:
“Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!”.
Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo.
A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen”.
Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Salmo 34(33),2.9.17-18.19-20.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.

Evangelio según San Juan 3,31-36.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo
da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Hoy es la fiesta de San Luis María Grignion de Montfort, el “esclavo de María”

Hoy se celebra la fiesta de San Luis María Grignion de Montfort, el “esclavo de María”, quien propagó la devoción a la Santísima Virgen y por lo cual obtuvo diversos padecimientos.

San Juan Pablo II tomó de él su frase mariana “Totus Tuus” (Todo tuyo) como lema de su pontificado. San Luis María Grignion de Montfort también solía decir: “A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María”.

San Luis nació en Montfort (Francia) un 31 de enero de 1673. Era muy tímido, prefería la soledad y tenía gran devoción por la Eucaristía y la Virgen María. Para ir a Misa tenía que caminar dos millas hasta la Iglesia. Cuando estudiaba con los jesuitas, visitaba el templo antes y después de clases.

A los 20 años siente el llamado a la vida sacerdotal. En el seminario de París, el ser bibliotecario le permitió leer muchos libros de la Virgen María, y como velador de muertos comprendió que todo en este mundo era vano y temporal.

Los superiores no sabían si tratarlo como un santo o como un fanático y pensando mal de él, lo mortificaban, humillaban e insultaban en frente de todos. Era incomprendido por sus compañeros, quienes se reían de Luis y lo rechazaban. Pero el santo se mantenía firme en la paciencia como participación de la cruz de Cristo.

A los 27 años es ordenado sacerdote, escogiendo como lema: “ser esclavo de María”. Los superiores sin saber qué hacer con él, le negaron que ejerciera la confesión y predicación, manteniéndolo con oficios menores.

Más adelante estuvo en un pueblo enseñando catequesis a los niños y luego fue nombrado capellán del Hospital de Poitiers, asilo para pobres y marginados. Su simplicidad y naturalidad para servir a los necesitados junto a las enseñanzas marianas que propagaba hicieron que fuera visto como un peligro.

Cuando vuelve a París, crean falsos testimonios contra él, sus amigos más íntimos lo rechazaron y el Obispo lo mandó callar. Luego comprendería la razón de los ataques a la doctrina mariana que propagaba: el demonio lo aborrecía.

San Luis acude al Papa Clemente XI para saber si estaba errado en sus enseñanzas, el Pontífice lo recibe y le da el título de Misionero Apostólico.

De esta manera realizó cientos de misiones y retiros que se caracterizaron por el rezo del Santo Rosario, procesiones y cánticos a la Virgen, animando a retornar a los sacramentos. “A Jesús por María”, era su propuesta.

En este contexto fue perseguido también por los herejes jansenistas, que decían que no se debía recibir casi nunca los sacramentos porque nadie es digno.

Fundó las congregaciones “Hijas de la Sabiduría” y los “Misioneros Montfortianos (Compañía de María)”.

Escribió el “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”. Algunos pensadores católicos llegaron a considerar esta obra como una exageración al culto de la Madre de Dios, pero la Iglesia no encontró ningún error.

San Luis partió a la Casa del Padre el 28 de abril de 1716 con tan sólo 43 años. Fue enterrado en la Iglesia de Saint-Laurent. 43 años después, la Beata María Luisa de Jesús, la primera de las “Hijas de la Sabiduría”, murió el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar que San Luis. Luego fue enterrada al lado de Montfort.

Siglos después, San Juan Pablo II lo tomó como referencia en su encíclica “Redemptoris Mater” y visitó la tumba de San Luis, a pesar de que sembraron una bomba junto al nicho y que fue descubierta providencialmente.

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