Dios en la Tierra

El santoral recuerda a Santa Catalina de Siena

29 Abril. Viernes de la 2ª de Pascua. El santoral recuerda a Santa Catalina de Siena y San Roberto de Molesme. Evangelio de hoy.

Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,34-42.

Un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles,
dijo a los del Sanedrín: “Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres.
Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada.
Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron.
Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo,
pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios”. Los del Sanedrín siguieron su consejo:
llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron.
Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús.
Y todos los días, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

Salmo 27(26),1.4.13-14.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

Evangelio según San Juan 6,1-15.

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?”.
El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
Felipe le respondió: “Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan”.
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
“Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?”.
Jesús le respondió: “Háganlos sentar”. Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.
Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”.
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: “Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo”.
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Hoy es fiesta de Santa Catalina de Siena, de analfabeta a Doctora de la Iglesia

“Si somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero”, escribió alguna vez Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia. Catalina fue integrante de la Tercera Orden de Santo Domingo, gran defensora del Papado y Copatrona de Europa.

Catalina nació en Siena (Italia) en 1347. Sus padres eran personas muy piadosas y, por eso, ella empezó a entablar una relación personal muy peculiar con Dios desde pequeña. El calor de la vida familiar fue para Catalina el inicio del conocimiento de ese “calor” con el que Dios enciende de amor los corazones de sus hijos. Gustaba mucho de la oración y aprender las cosas de Dios. A los siete años, le prometió a Cristo que permanecería virgen toda la vida, porque quería vivir solo para Él. Años más tarde, en contra de su deseo, su padres intentaron comprometerla para casarla, pero ella mantuvo la promesa hecha al Señor. A pesar de su juventud, entendía muy bien que para algo especial la había destinado Dios.

Una expresión clave de su vida consagrada fue su compromiso con los que sufren. Aprendió a ver en cada persona sufriente el rostro de Cristo, y a animar a que otros también se pongan al servicio de los demás. La vida entera de Catalina, por eso, quedó vinculada a los pobres y enfermos para siempre. Ella no dejó que crecieran en su corazón los conflictos entre la oración mística y la acción. Jesús se había convertido en su maestro en darle a cada cosa su tiempo.

A los 18 años, Catalina recibió el hábito de la tercera orden de Santo Domingo. Asumió como tarea encarnar la espiritualidad dominica en la vida secular. En ese esfuerzo, Catalina sufrió numerosas dificultades y tentaciones. Muchas veces los ataques del demonio arreciaron, y no pocas veces eso fue causa de dolor y confusión. Pero también Catalina se sabía frágil, así que aprendió a reconocer que toda fortaleza viene de lo alto.

En 1366, Santa Catalina experimentó el “matrimonio místico” con Cristo. Estaba en su habitación orando cuando vio al Señor Jesús acompañado de su Madre y un cortejo celestial frente a sí. La Virgen María tomó su mano y la condujo hacia la de su Hijo, quien le puso un anillo, haciéndola su esposa y le manifestó que estaría bajo su cuidado y protección el resto de sus días, ya que el camino que le tocaba a la joven era el de Cruz.

Posteriormente llegarían tiempos muy duros. Brotó una gran peste en Europa y decenas de miles murieron. La Santa siempre se mantuvo a lado de los enfermos, la mayoría de veces, preparándolos para la muerte. En esos días aciagos, Catalina no le mezquinó nada a Dios, incluso cuando alguno entre los que atendía la ofendió o trató mal. La paciencia y dulzura de Catalina logró derribar muchas murallas -de esas que aíslan los corazones- de manera que Cristo pudo ingresar en ellos y dar su salvación. El trabajo de Dios no le resultaba sencillo, pero ella se refugiaba cada vez que podía en la oración, de la que se nutría y fortalecía.

Otros grandes retos tuvo que enfrentar la Santa en su vida. Catalina tenía el don de reconciliar hasta a los peores enemigos, sea a fuerza de persuasión, sea a fuerza de oración. Tenía la profundidad de quien reconoce el interior del que tiene enfrente y penetra el alma. Por eso, Dios le encomendó la tarea que la haría una de las mujeres más célebres de la historia.

Su misión se desarrolló en la época de los Papas de Avignon (Francia). Su virtud y santidad la convirtieron en protectora de la Sede de Pedro. En tiempos de Papas y antipapas, ella fue la que devolvió personalmente el orden a la Iglesia: allí cuando el Papa titubeaba, por miedo a las conspiraciones políticas o a los juegos de poder, la voz de la Santa se alzaba para encenderlo todo. Así, Catalina trabajó incansablemente por años y años procurando la unidad de la Iglesia en tiempos en los que la amenaza de un nuevo cisma asolaba al Cuerpo místico de Cristo.

El Papa Gregorio XI hizo una promesa en secreto a Dios de que abandonaría Avignon y regresaría a Roma. Sin embargo, nuevas dudas y temores le apagaron el corazón. Al recurrir a Catalina en busca de consejo, ella le dijo: “Cumpla con su promesa hecha a Dios”. El Pontífice se quedó sorprendido porque no le había dicho nada a nadie sobre lo prometido a Dios. Más adelante, el Santo Padre, impulsado por la fuerza arrolladora de Catalina, llegaría a cumplir su promesa y volver a la Ciudad Eterna.

Posteriormente, durante el pontificado de Urbano VI, los cardenales se distanciaron del Papa por su mal temperamento y declararon nula su elección, designando a Clemente VII como su reemplazo. El procedimiento seguido con él estuvo lleno de vicios e injusticia, y las cosas se pusieron aún peor cuando Clemente decidió residir en Avignon. Santa Catalina envió cartas a los cardenales rechazando su conducta y los obligó a reconocer al auténtico Pontífice.

La Santa también escribió a Urbano VI exhortándolo a llevar con temple y gozo las dificultades que acarrea el gobierno de la Iglesia. Santa Catalina luego visitaría Roma, a pedido del Papa, quien siguió cada una de sus instrucciones. La Santa también escribió a los reyes de Francia y Hungría para que dejen de conspirar y apoyar el cisma. Santa Catalina se había convertido en la gran defensora del papado.

Otra visión tuvo lugar. Jesús, de pie frente a ella, le mostró dos coronas, una de oro y otra de espinas, para que escoja. Ella le dijo: “Yo deseo, oh Señor, vivir aquí siempre conforme a tu pasión, y encontrar en el dolor y en el sufrimiento mi reposo y deleite”. Luego tomó la corona de espinas y se la puso sobre la cabeza.

Santa Catalina murió súbitamente el 29 de abril de 1380 en Roma, con tan solo 33 años. El Papa Pablo VI la nombró Doctora de la Iglesia en 1970 y fue proclamada Copatrona de Europa por San Juan Pablo II en 1999, al lado de Santa Brígida de Suecia y Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Su fiesta se celebra cada 29 de abril.

“Aunque era hija de artesanos y analfabeta por no haber tenido estudios ni instrucción, comprendió, sin embargo, las necesidades del mundo de su tiempo con tal inteligencia que superó con mucho los límites del lugar donde vivía, hasta el punto de extender su acción hacia toda la sociedad de los hombres; no había ya modo de detener su valentía, ni su ansia por la salvación de las almas”, escribió San Juan Pablo II sobre Catalina en 1980, con motivo del VI centenario de su muerte.

12 datos fascinantes sobre Santa Catalina de Siena

Santa Catalina de Siena. Pintura de la Iglesia de Santa María del Rosario en Prati, Roma.

Cerca de la celebración de la fiesta de Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia que perteneció a la tercera orden de Santo Domingo, te presentamos 12 datos fascinantes sobre esta santa.

1.- Tenía una melliza
Aunque no está claro si eran idénticas o no, Santa Catalina tuvo una hermana melliza llamada Giovanna.

Nacieron prematuramente cuando su madre tenía 40 años, pero por desgracia, su melliza falleció siendo niña. Dos años después su madre tuvo otra hija y también la llamó Giovanna.

2.- Tuvo 24 hermanos
Santa Catalina tuvo 24 hermanos; todos de los mismos padres.

Solo la mitad de ellos llegó a la edad adulta debido a una alta tasa de mortalidad infantil.

3.- Su apodo era “Eufrosina”
Era tan alegre que un niño de su familia la llamó “Eufrosina”, que en griego significa “alegría”.

4.- Tuvo una visión mística del Niño Jesús
Una antigua biografía escrita por su confesor afirma que cuando tenía entre 5 y 6 años de edad, tuvo una visión de Jesús entronizado en el cielo y rodeado de sus apóstoles Pedro, Pablo y Juan.

5.- Tuvo una visión mística de Santo Domingo
Los dos caminos aceptados culturalmente para una mujer de su tiempo era casarse o convertirse en una monja de clausura. Santa Catalina se resistió a ambas opciones.

Al parecer, el mismo Santo Domingo de Guzmán se le apareció en una visión y la convenció de ser dominica terciaria, algo que hasta entonces normalmente estaba reservado para las viudas.

También obtuvo un permiso especial para llevar el hábito.

6.- Tuvo otra visión de Jesús cuando tenía 21 años
Al principio, ella vivió su vocación como dominica terciaria en su hogar. Cuando tenía 21 años de edad experimentó una visión de Jesús en la que Él la llevaba como su novia, e incluso le daba un anillo.

Cristo le pidió que abandone su soledad y sirva a los pobres, lo cual cumplió.

7.- Experimentó el dolor de los estigmas de Cristo
Según la biografía escrita por su confesor, Catalina recibió en 1375 una versión de los estigmas de San Francisco de Asís que solo eran visibles para ella misma pero que ocasionaban igual dolor.

8.- Contribuyó directamente con el pontificado de su tiempo
Cuando tenía casi 20 años de edad envió cartas a varios gobernantes y clérigos pidiendo por la paz entre los estados y que el papado vuelva a Roma desde Aviñón, Francia (1309-1377).

Fue tan respetada que también la enviaron en diversas misiones diplomáticas de paz por varios gobiernos.

9.- Sobrevivió a un intento de asesinato
A principios de 1378 fue enviada por el Papa Gregorio XI a Florencia (Italia) para buscar la paz entre esta ciudad y Roma.

Sin embargo, poco después la violencia estalló, y el 18 de junio, en medio de la violencia, intentaron asesinarla.

10.- Fue atacada por demonios en su lecho de muerte
Esto es lo que informó un testigo ocular: “Santa Catalina comenzó a cambiar y a hacer varias señas con la cabeza y los brazos como queriendo demostrar que sufría graves ataques de demonios, y permaneció en este estado calamitoso durante una hora y media, en la que la mitad de ese tiempo lo pasó en silencio…”.

11.- Es copatrona de Roma, Italia y Europa
El Papa Pío IX la declaró copatrona de Roma en 1866, Pío XII la declaró copatrona de Italia en 1939 y en 1999 San Juan Pablo II la declaró copatrona de Europa.

12.- Es la madre y maestra espiritual de Santa Rosa de Lima
Testigos en el proceso de canonización de Santa Rosa de Lima, primera Santa de América, afirmaron que tenía “a la gloriosa virgen Santa Catalina de Siena por madre y maestra, y en todo en cuanto se ofrecía, la servía como a tal, deseando fervorosísimamente fundar un convento en esta ciudad de santa Catalina de Siena, su madre, y de ella recibió grandes favores y mercedes”.

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