El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), en su fase cálida, suele traducirse para la región del Litoral argentino en un incremento de las precipitaciones por encima de la media histórica. Para el sector agropecuario, esto representa un doble desafío: si bien recarga los perfiles de suelo tras períodos secos, incrementa el riesgo de excesos hídricos, tormentas severas, granizadas y ráfagas que pueden afectar el desarrollo de los cultivos y la logística de cosecha o siembra.
Tecnología y prevención para el productor
Durante la jornada, el director del SMN, Pedro Di Nezio, detalló la infraestructura clave que posee el organismo para el seguimiento en tiempo real:
Sistema de Alertas Tempranas (SAT): Herramienta clave para la toma de decisiones preventivas en el lote y la gestión de riesgos en infraestructura rural.
Radar Meteorológico de Paraná: Fundamental para la detección temprana y seguimiento de celdas de tormenta de rápido desarrollo en el centro-este del país.
Red de Radiosondeos: Medición de variables en altura para elevar la precisión de los modelos numéricos de predicción.
“Estamos fortaleciendo la capacidad del SMN para anticipar mejor los fenómenos de alto impacto y producir alertas cada vez más precisas y oportunas”, destacó Di Nezio, subrayando la importancia de transformar los datos atmosféricos en información táctica para la protección civil y el sector productivo.
El trabajo articulado con la Agencia Federal de Emergencias y los gobiernos provinciales busca reducir los impactos de eventuales excesos hídricos sobre los caminos rurales, la ganadería en zonas bajas y la sanidad de los cultivos de la campaña 2026/2027.















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