“Para las enfermedades existen herramientas para un buen manejo de las mismas”, afirmó Norma Formento, fitopatóloga de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA
Es conocido que el seguimiento y el control a tiempo de las enfermedades, es un tema clave para lograr buenos rendimientos en el cultivo de trigo.
“Efectivamente. Pensamos que tenemos un fuerte compromiso porque posiblemente ocurra un aumento importante de la superficie cultivada, dijo Formento.
La especialista además comentó que focalizó su trabajo en las royas del trigo: la roya de la hoja y la roya del tallo y en menor medida en las manchas foliares y dentro de ellas, la mancha amarilla.
“Para todas ellas hay técnicas desarrolladas a lo largo del tiempo que por suerte se van perfeccionando. Existen en el mercado cultivares comerciales de muy buen comportamiento a enfermedades y podemos decir, por la incorporación de genes de resistencia –“variedades resistentes o moderadamente resistentes” a una o varias enfermedades”, aseguró.
Formento aclaró que los cultivares de trigo no se comportan igual a todas las enfermedades.
“Un cultivar que puede ser muy bueno para la roya del tallo, (que es la enfermedad que más pérdidas ha provocado en las tres últimas campañas) se comporta mal a la roya de la hoja o a la mancha amarilla. Entonces la lectura de la información que surge de esta Experimental del INTA Paraná acerca del comportamiento productivo y sanitario de las cultivares de trigo, debe ser leída con mucha atención y cuando el productor y el asesor planifican el cultivo, deberían analizar todas estas características para estar mejor preparados. Estar preparados significa que en la planificación anual del cultivo, consideremos al menos una aplicación de fungicidas, cuando las enfermedades se incrementen durante el período crítico del cultivo de trigo. Las enfermedades hasta el presente en Argentina y bajo un estricto monitoreo, tienen un excelente control con fungicidas, como las royas y la mancha amarilla. Echar mano a esta herramienta significa no eludir jamás el monitoreo”, analizó la profesional.
Monitoreo
Con respecto al seguimiento de los cultivos, Norma Formento comentó que algunos colegas fitopatólogos afirman que el monitoreo debería ser obligatorio, porque es la única herramienta que nos permite cuantificar y determinar el momento oportuno de aplicación de los fungicidas.
“Para las royas, y en especial la roya del tallo, los fungicidas tienen un excelentísimo control. Realmente hemos mostrado unos resultados muy interesantes donde aplicados bajo monitoreo, el rendimiento por controlar esta enfermedad y dejar los tallos o las hojas sanas superan los 1.800 kilos por hectárea en cultivares muy susceptibles y a la vez muy rendidores”, subraya Formento.
No dejar pasar los momentos oportunos
“A través de los años recibimos más exigencias y precisiones acerca de algunas parámetros que nos permitan no errar el momento de la aplicación, para ello existe el umbral de daño económico (UDE), que es aquella cantidad de enfermedad que provoca una pérdida del rendimiento que es igual al costo de control”, dijo la especialista. El umbral de acción (UDA) está por debajo del UDE unos 5 puntos. Si el UDE es de 15 pústulas de roya, el UDA será cuando el promedio en un determinado número de hojas posea 10 pústulas. El UDE es muy variable según la variedad, el clima, el horizonte de rendimiento que el productor se plantee, entre 3000 y 4000 kg/ha.
Según Formento el costo de control contempla el fungicida y la aplicación, que más o menos se aproxima a los 340 pesos más unos 90 pesos de aplicación terrestre.
Otro aspecto es apoyarse en el pronóstico extendido, porque siempre debemos atender la posibilidad de conseguir la pulverizadora para no llegar tarde.
Las mayores pérdidas ocurrirán en el periodo crítico del trigo que son 20 días antes de la floración y 10 días después”, por lo cual es deseable estar libre de enfermedades que afecten las hojas y tallos del trigo finalizó la profesional del INTA.
Para más información:
Ing. Agr. A. Norma Formento















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