La Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCER) dio a conocer su mirada integral sobre el consumo forrajero de maíz en la provincia durante el año 2025. El exhaustivo documento, que aplica metodologías de la Secretaría de Agricultura de la Nación (ex DIMEAGRO) y de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (CAPPER), arroja luz sobre una paradoja estructural: la provincia consolida la recuperación de sus cadenas de valor cárnicas y lácteas, pero depende cada vez más del grano extraprovincial para alimentar su stock.
Durante 2025, la demanda total de maíz con destino forrajero en Entre Ríos ascendió a 3,14 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento interanual del 3,5%.

Este incremento se explica por la reactivación generalizada de los sectores pecuarios tras el estancamiento observado entre 2022 y 2024. Con este volumen, Entre Ríos absorbió nada menos que el 22,4% de la demanda forrajera total de la Argentina (estimada en 14 millones de toneladas).

La matriz de consumo: la avicultura lidera con comodidad
El motor de la demanda granaria entrerriana sigue siendo, de manera indiscutida, la cadena avícola. El sector de carne aviar absorbió por sí solo el 58% de la demanda total, requiriendo aproximadamente 1,8 millones de toneladas anuales.

De acuerdo con registros del SENASA, Entre Ríos concentra más de la mitad de la faena avícola del país, superando las 378 millones de cabezas procesadas durante el año (de las cuales 340 millones tienen origen en territorio provincial). Al sumar el aporte de la producción de huevos —que mantiene una firme tendencia positiva de los últimos cinco años—, el complejo avícola ratifica su rol socioproductivo clave.
Territorialmente, esta demanda se concentra con fuerza en los departamentos de Uruguay, Paraná y Colón, debido a la alta densidad de granjas avícolas, tambos y plantas de faena allí radicadas.

Desempeño por sectores pecuarios en 2025:
Sector Bovino: Promedia una participación del 21% en el consumo provincial de maíz (representa el 16,5% del consumo bovino nacional). Logró una leve recuperación en su nivel de faena tras la caída del 13% registrada en 2024.

Sector Porcino: Representa el 5,3% de la demanda total. Aunque en 2025 mostró un estancamiento en el stock de madres, el sector viene ganando participación en el mediano plazo (creció 1 punto porcentual desde 2021).

Sector Tambero: Si bien representa una participación modesta (3% del consumo total), exhibe una tendencia creciente apuntalada por una producción que alcanzó los 440 millones de litros de leche en la provincia.

El impacto de la chicharrita y el déficit estructural
A pesar de la sólida demanda, el cuello de botella se ubicó en el eslabón primario. En las últimas cinco campañas, la producción entrerriana de maíz promedió 1,96 millones de toneladas frente a una demanda que promedia los 3,08 millones. Esto consolida un déficit estructural crónico con una brecha promedio de 1,12 millones de toneladas.
El escenario se agudizó drásticamente en 2025. Si bien en 2024 la provincia había logrado una cosecha excepcional de 3,15 millones de toneladas que cubrió el consumo, la campaña 2024/25 padeció las consecuencias de la severa crisis sanitaria del ciclo previo. El temor y los daños ocasionados por el complejo de enfermedades que transmite la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) provocaron un desplome del 38% en la superficie sembrada, afectando principalmente a los planteos tardíos y de segunda.
El resultado fue una caída interanual de la producción del 39% en 2025. Para cubrir el bache de oferta y alimentar a sus animales, Entre Ríos se vio obligada a incrementar fuertemente la importación de grano desde otras jurisdicciones. Los principales flujos provinieron de:
- Córdoba (+56% de envíos respecto a 2024)
- Santiago del Estero (+38%)
- Santa Fe (+13%)
- San Luis (+226%)
Por el contrario, se registraron mermas significativas en los ingresos desde Buenos Aires (-50%), Chaco (-62%) y La Pampa (-41%).
La paradoja de la exportación: A pesar del déficit interno, Entre Ríos remitió 833.253 toneladas de maíz hacia las terminales portuarias del Gran Rosario (según datos de SIO-Granos). Desde la BolsaCER explican que esta dinámica comercial responde a tres factores clave: la captura de precios más altos durante la ventana de cosecha, la falta de infraestructura para el almacenamiento físico en los campos y la necesidad de liquidez inmediata de los productores para calzar sus compromisos financieros.
Perspectivas: ¿Se encamina el autoabastecimiento en 2026?
A pesar de las dificultades que marcaron el año analizado, el horizonte productivo muestra señales de fuerte recuperación. Los datos preliminares de la campaña de maíz de primera 2025/26 exponen un cambio de tendencia contundente: la superficie sembrada se expandió un 86% en comparación con el ciclo previo.
Con rendimientos promedio ponderados que se ubicaron en los 6.550 kg/ha, la producción maicera entrerriana de la nueva campaña trepó hasta las 3.437.800 toneladas, marcando un salto interanual del 83%. De sostenerse los niveles de consumo de las cadenas de valor animal durante el presente año 2026, la provincia contará con la capacidad real de autosustentar su demanda interna, aliviando los costos logísticos de la importación interprovincial.















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