Dios en la Tierra

Esto dijo San Pablo VI cuando el hombre llegó a la Luna hace 50 años

Sábado de la decimoquinta semana del Tiempo Ordinario.Hoy es la fiesta del Divino Niño en Colombia.Comentario del día : Filomeno de Mabboug.«No protestará, no gritará».Evangelio según San Mateo 12,14-21.

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos.

Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones.

No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas.

No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

Amén

Esto dijo San Pablo VI cuando el hombre llegó a la Luna hace 50 años

El 20 de julio de 1969, el día que el Apolo 11 llegó a la Luna, el Papa San Pablo VI dirigió unas sentidas palabras a los astronautas estadounidenses.

“Aquí, les habla a ustedes astronautas, desde el Observatorio de Castel Gandolfo, cerca de Roma, el Papa Pablo VI. ¡Honor, salud y bendición a ustedes, conquistadores de la Luna, pálida luz de nuestras noches y de nuestros sueños! Llevan a ella, con vuestra viva presencia, la voz del espíritu, el himno a Dios, nuestro Creador y nuestro Padre. Estamos cerca de ustedes con nuestros deseos y nuestras oraciones. Los saluda con toda la Iglesia el Papa Pablo VI”.

El Santo Padre dirigió este saludo a los astronautas Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins el día en que llegaron al Mar de la Tranquilidad en el satélite terrestre.

Armstrong, que era el comandante de la misión, se convirtió en el primer hombre en pisar la Luna, tras lo cual pronunció su famosa frase: “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”.

Ese mismo día, el 20 de julio de 1969, San Pablo VI presidió el rezo del Ángelus en el Vaticano y resaltó que “hoy es un día grande, un día histórico para la humanidad porque realmente hoy dos hombres ponen un pie en la Luna”.

“Haremos bien en meditar en este extraordinario y asombroso acontecimiento, en meditar sobre el cosmos que abre su rostro mudo, misterioso, en el marco sin límites de siglos incontables y de espacios inconmensurables”, dijo el Pontífice.

El Papa dijo también que “haremos bien en meditar sobre el hombre, en su ingenio prodigioso, en su coraje temerario, en su progreso fantástico. Dominado por el cosmos como un punto imperceptible, el hombre con el pensamiento lo domina y ¿quién es el hombre? ¿Quiénes somos nosotros, capaces de tanto?”.

“La admiración, el entusiasmo, la pasión por los instrumentos, por los productos del ingenio y de la mano del hombre nos fascinan, tal vez hasta la locura. Y aquí está el peligro: debemos resguardarnos de esta posible idolatría de los instrumentos”, señaló.

El Santo Padre resaltó que “es totalmente necesario que el corazón del hombre se haga mucho más libre, mucho más bueno y religioso, mientras mayor y más peligrosa sea la potencia de las máquinas, de las armas, de los instrumentos que el hombre pone a su disposición”.

En este día, resaltó, donde se ha visto “el verdadero triunfo de los medios producidos por el hombre para el dominio del cosmos” es necesario “no olvidar la necesidad y el deber que el hombre tiene de dominarse a sí mismo”.

Tras recordar algunos conflictos de ese entonces como la Guerra de Vietnam o la que sostenían El Salvador y Honduras, San Pablo VI cuestionó: “¿Dónde está la verdadera humanidad, la hermandad, la paz? ¿Cuál sería el verdadero progreso si estos desastres perduran y se agravan?”.

“Que el progreso del que hoy celebramos una sublime victoria, se dirija al verdadero bien temporal y moral de la humanidad. Y por eso rezamos”, concluyó.

El viaje de regreso a la Tierra de los tres astronautas estadounidenses culminó el 24 de julio con el aterrizaje en el Océano Pacífico con lo que se puso fin a la misión del Apolo 11.

Hoy es la fiesta del Divino Niño en Colombia

En el barrio “20 de Julio” de Bogotá (Colombia) se encuentra un gran santuario en honor al Divino Niño Jesús, devoción que se ha expandido por muchos países del mundo. En la actualidad no existe lugar donde su imagen no esté expuesta en parroquias, capillas, iglesias o casas.

Esta advocación está unida a la labor pastoral del P. Juan del Rizzo, salesiano italiano y misionero en Colombia.

En una ocasión el sacerdote, estando en Barranquilla, tenía dificultad para salir a pedir limosna por ser muy tímido y sintió que el pequeño Jesús, que María Auxiliadora lleva en brazos, lo reconfortó y animó. Luego prometió ser un gran propagador del Divino Niño Jesús.

Muchos años después, por el 1935 en Bogotá, mientras propagaba la devoción del Niño Jesús de Praga, encontró oposición por un grupo de asociados que decía tener la “exclusividad” del título de Praga.

El salesiano no se desanimó y continuó difundiendo el amor al pequeño Dios. Cierto día, buscando una imagen, le presentaron un Jesús infante parado sobre una nube con los brazos abiertos, túnica rosada y una enorme aureola en la cabeza. Pero hubo algo que no le agradó al salesiano.

Detrás de la imagen del pequeño había una cruz, por lo que el presbítero pidió que se la retiraran al tratarse de la imagen de Jesús niño. Luego se la llevó a los campos de la obra juvenil salesiana en el barrio “20 de Julio”.

De esta manera los fieles empezaron a venerar la imagen como el Divino Niño y son muchos los que hasta ahora dicen que al acogerse a esta advocación, han obtenido muchos milagros y conversiones.

La Fiesta del Divino Niño se celebra en Colombia el 20 de julio, de manera especial en el barrio “20 de julio”, y en toda la Iglesia es el primer domingo de septiembre, al concluirse la tradicional novena de los 9 primeros domingos de mes.

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