La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) presentó su informe trimestral correspondiente a junio de 2026. El Índice FADA nacional promedió un 61,9%, lo que demuestra que el Estado, en sus tres niveles (nacional, provincial y municipal), continúa absorbiendo más de seis de cada diez pesos que genera la actividad agrícola tras descontar los costos de producción. Aunque la cifra representa un leve alivio frente al 62,5% registrado en el mes de marzo, el peso impositivo sigue siendo un limitante estructural para la competitividad del campo argentino.

Entre Ríos: la provincia con la mochila fiscal más pesada
El análisis pormenorizado por regiones expone marcadas asimetrías impositivas y logísticas. En este escenario, la provincia de Entre Ríos se ubicó al frente de los índices provinciales con un elevado 65,5%. Esto significa que, en el territorio entrerriano, el Estado absorbe casi 4 puntos porcentuales más de la renta agrícola que el promedio nacional.
La brecha con otros distritos productivos es notoria. De acuerdo al informe de FADA, el mapa de la presión fiscal por provincias quedó conformado de la siguiente manera:
Entre Ríos: 65,5%
Córdoba: 60,2%
Buenos Aires: 59,0%
La Pampa: 58,9%
San Luis: 58,2%
Santa Fe: 55,6%
Estas diferencias radican de forma directa en las estructuras de costos locales, el impacto diferencial de los fletes según la cercanía a las terminales portuarias y el diseño de los impuestos provinciales y tasas locales vigentes en cada territorio.

Alivio para el trigo, alerta para el maíz
El comportamiento de los cultivos ha sido dispar en este trimestre. El trigo mostró una importante recuperación gracias a que su precio internacional aumentó un 15,5% respecto a marzo y a que la alícuota de derechos de exportación (retenciones) se redujo del 7,5% al 5,5%. Aunque la participación del Estado en el cereal sigue siendo la más alta con un 73,6%, representa una sustancial mejora frente al asfixiante 104,4% medido en marzo.
Por el contrario, el maíz (con una participación estatal del 59%) sufrió con mayor dureza el incremento de los costos operativos. Su precio apenas se movió un 1,2% en comparación con marzo, mientras que variables clave se dispararon:
Fletes en alza: El transporte automotor registró una suba del 26% frente a marzo y un incremento interanual del 37,3%. “Los aumentos en transporte afectan especialmente a las provincias más alejadas de los puertos”, advirtió Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa de FADA.
El fantasma de la urea: El fertilizante estratégico acumula una suba del 48% en lo que va del año debido al conflicto en Medio Oriente y las complicaciones logísticas en el estrecho de Ormuz. Hoy, la relación insumo-producto exige destinar 4 toneladas de maíz (o 3,4 de trigo) para adquirir apenas una tonelada de urea.

La paradoja del federalismo fiscal
El informe detalla cómo se distribuye la masa impositiva total aportada por cada hectárea del agro argentino:
Nacionales no coparticipables: 56,7% (principalmente derechos de exportación e impuesto al cheque).
Nacionales coparticipables: 32,9%.
Provinciales: 9,3%.
Municipales: 1,1%.

Desde FADA insistieron en el impacto negativo que genera este esquema centralizado: “La mayor parte de los impuestos corresponden a nacionales no coparticipables. Esto significa que los recursos salen de las regiones productivas —como el suelo entrerriano— y no vuelven de manera directa a las provincias donde se generan”. Esto desfinancia a las economías del interior y condiciona la rentabilidad final del productor, que a nivel nacional hoy percibe una ganancia genuina de apenas el 8,5% de la renta total del suelo agrícola.















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