Uno de los casos más llamativos es el de la urea, donde se reportaron operaciones por debajo de los 500 dólares por tonelada. Estos valores, muy por debajo del costo CFR, generan dudas sobre su sustentabilidad, especialmente considerando la tendencia alcista del mercado internacional.
A nivel global, el panorama de los nitrogenados muestra un leve dinamismo. La demanda desde India sostiene los precios en Medio Oriente y África, aunque en EE.UU. los valores cayeron tras el cierre de la temporada. En Brasil los precios se mantienen estables, mientras que en Argentina la necesidad logística impulsó compras desde Nigeria en el rango de los 415–420 USD CFR.
En cuanto a los fosfatados, se mantiene una firmeza global con subas en el DAP impulsadas por compras desde India y restricciones de oferta. Europa, por su parte, aprobó nuevos aranceles sobre fertilizantes rusos y bielorrusos a partir del 1 de julio, lo que ya generó un repunte de precios y aumentó la presión sobre otras fuentes proveedoras como el norte de África.
En Argentina, si bien persiste la liquidez en el mercado, la preocupación gira en torno a la relación insumo-producto. La suba esperada en los fertilizantes, combinada con un posible debilitamiento del precio del maíz, podría desalentar inversiones e impactar en la demanda futura. Actualmente, se observa una clara desmejora en los indicadores: la relación urea/trigo es de 2,6 y la urea/maíz de 3,0, ambas por encima del promedio histórico.
A pesar de estos desafíos, el mercado comienza a mostrar señales de firmeza, lo que podría anticipar una reconfiguración de precios en las próximas semanas. Distribuidores y productores deberán actuar con cautela, en un contexto donde el margen de maniobra se achica, y la eficiencia en la toma de decisiones será clave para la campaña.















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