De acuerdo al reporte, el productor argentino se mantiene en “modo observación”: consulta precios y analiza escenarios, pero evita convalidar compras ante los valores actuales. La falta de urgencia agronómica, sumada a la expectativa de una mejora en la relación insumo-producto si suben los granos, sostiene una estrategia de espera.
Incluso la aparición de financiamiento atractivo durante Expoagro —con tasas cercanas al 0% en dólares y plazos extendidos— todavía no logró traducirse en un volumen significativo de operaciones.
En contraste, los distribuidores comienzan a moverse con una lógica más preventiva, evaluando compras parciales para recomponer stocks y anticiparse a posibles faltantes de cara a la campaña fina. Los importadores, en tanto, operan de manera selectiva, condicionados por la suba de los precios internacionales y una demanda local que no valida esos niveles.
Fuerte suba internacional y presión de costos
El contexto global explica buena parte de la tensión. El mercado de fertilizantes nitrogenados mostró una marcada tendencia alcista, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que afecta la logística energética y el comercio internacional.
En este escenario, la urea registró incrementos destacados: subió 90 dólares por tonelada en una semana y acumula un alza de 220 dólares desde fines de febrero, alcanzando los 710 dólares CFR.
Factores como las restricciones en rutas marítimas, la incertidumbre sobre el suministro de gas natural y la posible reaparición de India como gran demandante global refuerzan la presión sobre los precios. A esto se suma China, que mantiene limitadas sus exportaciones para priorizar el abastecimiento interno.
En el caso de los fertilizantes fosfatados, la tendencia también es alcista. Las disrupciones logísticas en el Golfo Pérsico y el encarecimiento de insumos como el azufre y el amoníaco sostienen los valores internacionales.
Argentina: precios retrasados y riesgo de menor oferta
A nivel local, los precios acompañan parcialmente la suba global, aunque aún se ubican por debajo de los costos de reposición. En el mercado mayorista, la urea pasó de 695 a 770 dólares por tonelada en una semana (+11%), mientras que el MAP subió levemente de 895 a 905 dólares (+1%).
Este retraso, combinado con la falta de demanda, genera un mercado “trabado”, donde los traders evitan abrir nuevas operaciones. Según el informe, esto podría derivar en un problema de disponibilidad cuando la demanda finalmente se active, ya que el mercado internacional premia a quienes compran anticipadamente.
El mercado argentino de fertilizantes enfrenta un delicado equilibrio: precios internacionales en alza, demanda interna contenida y riesgos crecientes de abastecimiento. Un escenario que obliga a productores y empresas a tomar decisiones en un contexto de alta incertidumbre.















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