Dios en la Tierra

Hoy celebramos a San Dionisio, Obispo de Corinto y edificador de la doctrina católica

Fuente: ACI
Lunes de la quinta semana de Cuaresma. Comentario del día : San Agustín .La luz del mundo. Evangelio según San Juan 8,12-20.

Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”.

Los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”.

Jesús les respondió: “Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.

Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió.

En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.

Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”.

Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?”. Jesús respondió: “Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”.

El pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Amén

Hoy celebramos a San Dionisio, Obispo de Corinto y edificador de la doctrina católica

Como detalla el “padre de la historia de la Iglesia”, Eusebio de Cesarea, San Dionisio vivió en el año once del reinado del emperador romano Marco Aurelio, siendo uno de los más distinguidos hombres de la Iglesia del siglo II a consecuencia de su celo apostólico.

Según el Martirologio Romano fue el obispo de Corinto (Grecia), estaba dotado de un admirable conocimiento de la palabra de Dios, y no sólo se encargó de instruir y guiar a sus fieles, sino también a los obispos de otras ciudades y provincias mediante cartas.

Eusebio de Cesarea recolectó las siete cartas católicas a las iglesias de Lacedemonia, Atenas, Cnosos, Nicomedia, Gortina, Amastris y Roma. Además otras dos cartas dirigidas a Dionisio de parte del Obispo Pinito de Cnosos (Creta) y de una dama llamada Crisófora.

La primera carta está dirigida los lacedemonios, enseñando ortodoxia y ordenándoles vivir en paz y unión. La segunda fue a los atenienses, avivando su fe y exhortándolos a vivir de acuerdo al Evangelio (estaban cerca de la apostasía).

En tercer lugar escribió a los cnosianos, haciendo recomendaciones a su obispo Pinito para que no sea demasiado duro con sus hermanos que luchaban por la virtud de la continencia. Seguido, escribió a los de Nicomedia en contra de la herejía marcionita.

La quinta carta estuvo dirigida al Obispo Felipe de Gortina, elogiándolo por su rechazo a la herejía. La sexta estuvo dirigida a los de Amastris, hablando del matrimonio, continencia y recomendando el trato caritativo a aquellos que habían caído en el pecado o la herejía.

Finalmente la séptima carta y la más importante fue la dirigida al Papa Sotero. Esta es la única de la que se han preservado extractos y trata de un elogio al Sumo Pontífice, así como de una exhortación a los romanos a practicar la caridad y solidaridad con aquellas comunidades cristianas que más lo necesitaban.

San Dionisio dedicó su vida a descubrir y develarles a los fieles las raíces filosóficas paganas que dieron origen a las diferentes herejías de los primeros siglos.

La tradición griega asegura que murió martirizado en el 178, pese a que es probable de que haya muerto de forma natural.

 

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