En aquel tiempo:
Uno de los invitados le dijo: “¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!”.
Jesús le respondió: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente.
A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: ‘Vengan, todo está preparado’.
Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes’.
El segundo dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes’.
Y un tercero respondió: ‘Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir’.
A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: ‘Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos’.
Volvió el sirviente y dijo: ‘Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar’.
El señor le respondió: ‘Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa.
Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena'”.
Hoy celebramos a San Leonardo de Noblac, patrono de parturientas y prisioneros
Cada 6 de noviembre la Iglesia Católica celebra la Fiesta de San Leonardo de Noblac, patrón de los prisioneros y las parturientas. En su honor se construyeron cientos de iglesias y capillas.
San Leonardo nació en Galia entre el 491 y el 518 en una familia noble de Roma. San Remigio, Obispo de Reims, lo condujo al apostolado y la caridad.
Rechazó el episcopado ofrecido por el rey Clodoveo, se retiró a un convento de Micy y luego a un bosque de Aquitania (Francia). Más adelante recibió de un rey una tierra en Noblac.
San Leonardo logró la liberación de varios prisioneros gracias a un privilegio que obtuvo del rey, así como también lo hacía San Remigio.
En una ocasión ayudó a la Reina, a quien se le presentó los dolores de parto de un momento a otro. Las oraciones y cuidados de San Leonardo permitieron que se diera luz al niño sin complicaciones particulares.















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