Los discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”.
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo”.
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?”.
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado;él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”.
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras,y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día,y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto.”
Hoy celebramos a San Marcos Evangelista, el “león alado”

El 25 de abril la Iglesia Católica celebra la Fiesta de San Marcos Evangelista, discípulo de San Pedro y autor del segundo Evangelio del Nuevo Testamento. Su símbolo es el león alado por su relación con el Apocalipsis y San Juan Bautista.
San Marcos era judío de la zona de Jerusalén. Acompañó a San Pablo y Bernabé, su primo, a Antioquía en el primer viaje misionero. Fue también con Pablo a Roma.
San Marcos se separó de ellos en Perga y retornó a su casa. Más adelante, Pablo se rehusó aceptar a Marcos, Bernabé rompió su asociación misionera con San Pablo y se fue a Chipre con su primo. Años después, San Marcos y San Pablo se juntarían en otro viaje misionero.
Sobre su Evangelio, San Marcos escribió en griego al parecer para un público cristiano. Se debate la fecha en la que lo escribió, pero quizás se dio en la década del 60 – 70 después de Cristo.
El Evangelista fue con San Pedro a Roma, apóstol que se refería a San Marcos como “mi hijo”. Marcos estableció a la Iglesia en Alejandría, donde fundó su famosa escuela cristiana y es venerado como Patrono de los coptos.
Murió mártir aproximadamente un 25 de abril del 68 en Alejandría. Sus reliquias reposan en la Catedral de Venecia.
A San Marcos se le representa como un león alado en relación a uno de los cuatro seres vivientes del Apocalipsis. Hay quienes consideran que esto se debe a que el Evangelio de San Marcos inicia con Juan Bautista clamando en el desierto, a modo de un león que ruge.
Oración a San Marcos evangelista

Oh santo justo y protector
Bendito San Marcos de León,
Tu que evitaste la desgracia del dragón,
Tu que a pesar de tus propias flaquezas
Y confiado en la gracia y fortaleza del Señor,
Con humildad y firmeza sometiste fieras y enemigos,
Te ruego confiadamente: amansa los corazones,
Los malos sentimientos y los malos pensamientos
De todo aquel que contra mi este,
De todo aquel que mi mal y ruina quiera, piense o desee.
Paz, paz, Cristo, Cristo, Dominum
Paz, paz, Cristo, Cristo, Dominum Nostrum.
Con tu fuerza y poder
Y con la ayuda de San Juan y del Espíritu Santo
Si ojos tienen, no me miren
Si manos tienen, no me toquen
Si lenguas tienen, no me hablen,
Que con los hierros que tengan, a mí no me hieran,
Ayúdame con tu mediación a:
(Pedir lo que se quiere conseguir)
Paz, paz, Cristo, Cristo, Dominum
Paz, paz, Cristo, Cristo, Dominum Nostrum
San Marcos de León,
Así como calmaste la sed del León
Y a tus pies dominado se quedó,
Calma mis adversarios y a todo el que busque mi mal,
Véncelos para que no puedan dañarme,
Amánsalos, que no se acerquen a mí,
Domínalos, para que no lleguen hasta mí.
Paz, paz, Cristo, Cristo Dominum Nostrum
Mis enemigos son bravos como el León,
Pero amansados, rendidos y dominados serán
Por San Juan y el poder de San Marcos de León.
Paz, paz, Cristo, Cristo, Cristo, Dominum Nostrum
Así sea.
Rezar tres Credos, padrenuestro y Gloria















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