Dios en la Tierra

Hoy el santoral recuerda a Santa Magdalena Sofía Barat, la que intentó restaurar Francia

Martes de la octava semana del Tiempo Ordinario.

Libro de Eclesiástico 35,1-15.

Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas y ser fiel a los mandamientos es ofrecer un sacrificio de comunión;
devolver un favor es hacer una oblación de harina y hacer limosna es ofrecer un sacrifico de alabanza.
La manera de agradar al Señor es apartarse del mal, y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación.
No te presentes ante el Señor con las manos vacías, porque todo esto lo prescriben los mandamientos.
Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar, su fragancia llega a la presencia del Altísimo.
El sacrificio del justo es aceptado y su memorial no caerá en el olvido.
Glorifica al Señor con generosidad y no mezquines las primicias de tus manos.
Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.
Da al Altísimo según lo que él te dio, y con generosidad, conforme a tus recursos,
porque el Señor sabe retribuir y te dará siete veces más.
No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría, y no te apoyes en un sacrificio injusto.
Porque el Señor es juez y no hace distinción de personas:
no se muestra parcial contra el pobre y escucha la súplica del oprimido;
no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja.
¿No corren las lágrimas por las mejillas de la viuda y su clamor no acusa al que las hace derramar?

Salmo 50(49),5-6.7-8.14.23.

“Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio”.
¡Que el cielo proclame su justicia,
porque el Señor es el único Juez!

“Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:
yo soy el Señor, tu Dios.
No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza
y cumple tus votos al Altísimo;
El que ofrece sacrificios de alabanza,

me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios.”

Evangelio según San Marcos 10,28-31.

Pedro le dijo a Jesús: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia,
desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”.

Hoy es fiesta de Santa Magdalena Sofía Barat, la que intentó restaurar Francia

“Si volviera a nacer, lo haría solo para obedecer al Espíritu Santo y actuar movida por él”, decía Santa Magdalena Sofía Barat, fundadora de las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, cuya fiesta se celebra cada 25 de mayo.

Santa Magdalena nació en 1779 en Francia. Desde pequeña se sintió llamada a una vida de oración contemplativa. Después de la Revolución Francesa, se da cuenta que se necesitaba reconstruir al pueblo con la educación de niñas y jóvenes y la espiritualidad del Corazón de Cristo.

Es así que ella junto a cuatro compañeras realizan sus primeros votos en 1800, asumiendo una vida religiosa que combinaba la contemplación y el apostolado.

Por aquel tiempo surgió una epidemia y muchos pequeños quedaron desamparados. La Madre Sofía respondió: “¿No tienen madre? La Sociedad del Sagrado Corazón está fundada para ellos. Aunque no quedaran plazas en el colegio, crearía uno nuevo inmediatamente para los niños huérfanos o abandonados por sus padres”.

Santa Magdalena Sofía Barat solía repetir: “a los pobres les daría yo mi piel”. Se caracterizó por ser una guía espiritual que ayudó a muchos a profundizar su amistad con Dios. Asimismo, incentivó la formación en el conocimiento y la virtud de los educadores.

Partió a la Casa del Padre el 25 de mayo de 1865 dejando a su pequeña sociedad con más de 3500 religiosas en países de Europa y América. Fue canonizada en 1925.

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