Dios en la Tierra

Hoy se conmemora a San Etelberto de Kent, el primer rey católico de Inglaterra

24 Febrero. Jueves de la 7ª semana del Tiempo Ordinario. El santoral recuerda a San Etelberto de Kent. Evangelio de hoy.

Epístola de Santiago 5,1-6.

Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir.
Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla.
Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!
Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.
Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza.
Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Salmo 49(48),14-15ab.15cd-16.17-18.19-20.

Este es el destino de los que tienen riquezas,
y el final de la gente insaciable.
Serán puestos como ovejas en el Abismo,
la Muerte será su pastor;

bajarán derecho a la tumba,
su figura se desvanecerá
Pero Dios rescatará mi vida,
me sacará de las garras del Abismo.

No te preocupes cuando un hombre
se enriquece
o aumenta el esplendor de su casa:
cuando muera, no podrá llevarse nada,

su esplendor no bajará con él.
Aunque en vida se congratulaba, diciendo:
“Te alabarán porque lo pasas bien”,
igual irá a reunirse con sus antepasados,

con esos que nunca verán la luz.

Evangelio según San Marcos 9,41-50.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.

Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.

Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Porque cada uno será salado por el fuego.
La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Hoy se conmemora a San Etelberto de Kent, el primer rey católico de Inglaterra

San Etelberto (c. 560 – 616) fue el primer rey inglés en convertirse al cristianismo. En tiempos en los que Inglaterra no era sino un conjunto de reinos que compartían raíces anglosajonas, Etelberto gobernaba la región de Kent, ubicada al sudeste de la Inglaterra medieval. Su reinado se extendió entre finales del siglo VI e inicios del VII.

El rey estuvo casado con Berta, princesa cristiana de origen franco, cuya piedad y amables virtudes contribuyeron a su conversión. Berta, al igual que Etelberto, alcanzaría más tarde la santidad. Al conocerse ambos, Etelberto quedó deslumbrado. No obstante, su conversión no se produciría solo por influencia de su esposa, sino también por el testimonio y la cercanía espiritual de San Agustín de Canterbury. Este había llegado a la isla acompañado por un grupo de monjes misioneros, enviados por el Papa San Gregorio Magno para evangelizar a los pueblos ingleses.

Los inicios de la evangelización de Inglaterra

Los misioneros habían llegado a tierras inglesas con la venia de Etelberto, en días en los que aún era pagano, aunque veía ya con beneplácito a los cristianos gracias a Santa Berta. El grupo de misioneros estaba a cargo de San Agustín; los hombres arribaron al pueblo de Thanet, donde fueron acogidos cordialmente por los miembros de la corona. En ese primer encuentro, Agustín dio explicaciones sobre el porqué de su presencia, comunicando cuál era el deseo del Papa Gregorio para aquellas tierras. El rey entonces concedió a San Agustín el permiso para predicar en su reino, y confió a los misioneros el cuidado de la iglesia de San Martín, en cuyo costado establecieron su residencia.

Las conversiones empezaron a multiplicarse desde aquel día entre los habitantes de Kent, y no pasaría mucho tiempo para que el rey y su corte pidieran el bautismo. Etelberto recibió el bautismo en Pentecostés del año 597. En cuestión de meses, siguiendo el ejemplo del rey, se convirtieron unas 10 mil personas.

Inglaterra católica

San Etelberto, a quien el Papa reconoció como rey cristiano, promovió la difusión del Evangelio autorizando la llegada de más misioneros. Todos sus hijos, salvo uno, se hicieron cristianos. El rey oró hasta el final de sus días por su hijo pagano, sin embargo nunca se interesó en la fe y murió pagano.

Durante su reinado, Etelberto dispuso los recursos necesarios para la construcción de nuevas iglesias y la reconstrucción de antiguos templos y monasterios. Algunas diócesis de Kent, como la de Rochester, florecieron en santidad y se convirtieron en ejes de la cristianización de Inglaterra.

Tras 56 años en el trono, San Etelberto falleció en el año 616. Fue sepultado en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, donde descansan también los restos de su esposa, la reina Santa Berta.

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