A pesar de la mayor demanda, la logística no presenta aún un colapso en los cupos disponibles, ya que el pico de la temporada de siembra aún no ha llegado y la soja, que históricamente requiere fertilización, mantiene bajos niveles de consumo. Esto se debe a que muchos productores apliquen menos tecnología debido a las restricciones financieras actuales.

El mercado ha mostrado especial interés en los productos nitrogenados, favorecidos por una relación insumo-producto favorable para el maíz. Sin embargo, los fosfatados continúan con baja demanda y los precios han registrado ligeros retrocesos, una tendencia que se espera mantenerse estable ante la abundante oferta de ambos nutrientes en el país.
A nivel internacional, países como India y China siguen moviendo los precios con importantes licitaciones. Por su parte, Brasil experimenta una baja en la actividad debido a altos inventarios y la preferencia de los agricultores por fertilizantes de potasio sobre nitrógeno, situación que se refleja en la presión a la baja de los precios de importación.
Este escenario presenta tanto desafíos como oportunidades para los productores locales, quienes deben adaptarse a las fluctuaciones de mercado, considerando también los posibles ajustes en la normativa fiscal y cambios en los costos de importación que impactarán las decisiones de compra en el próximo año.















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