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Izquierda o derecha

Por Pedro Aguer para Mundo Rural

Falsa antinomia. Pretender insistir en esta dicotomía es obstaculizar la unión del pueblo argentino. De los pueblos de Abya Yala (América). Es pretender dividir para dominar y nada más.

Se trata de una caricatura basada en el pasado en el que los diputados de la Asamblea de la Revolución Francesa se ubicaban los monárquicos o conservadores a la derecha del presidente y los jacobinos o progresistas a la izquierda.

Hoy en tiempos de la cibernética, deberíamos valorar las experiencias para no continuar cometiendo errores ni crímenes que no fueron exclusividad de uno de los dos bandos sino de los dos.

Hoy se tilda de izquierdista, o de “zurdo”, o de derechista, al que está ubicado del otro lado de lo que pretende un determinado pensamiento. Pero, ¿quién no conoce por razones de parentesco, amistad o compañerismo, a quienes se los tilda de izquierdistas o de derechistas que sean absolutamente honestos, serviciales o muy buenos amigos, estén en uno u otro lado? Del mismo modo que se conocen también personas de mala conducta, egoístas, delincuentes, dañinas al entramado social.

No tenemos por qué dejarnos confundir con los motes que no definen sino que califican inadecuadamente a nuestros congéneres.

No debemos dejarnos dividir. Porque la verdad es que la unión hace la fuerza. Como también es verdad que divide y reinarás.

Somos el pueblo.

Estamos inmersos en sus problemas, tenemos las mismas necesidades, necesitamos resolverlos a ambos en paz, debatiendo con racionalidad, superando las mezquindades absurdas de los intereses personales o sectoriales.

Somos argentinos, brasileros, cubanos, ecuatorianos, chilenos, peruanos, venezolanos, mejicanos…

Estamos en la misma naturaleza, maravillosa, inmensamente rica por uno u otro motivo, sin embargo dividiéndonos nos han sometido a la esclavitud, de la que no saldremos gloriosos si nos dividimos aún más.

La política es compromiso, es servicio a la comunidad y a la armonía en este planeta, nuestra única “nave espacial”.

Las elecciones no se ganan o se pierden porque seamos de izquierda o de derecha sino por lo bien o lo mal que gobiernan los que lo hacen en nombre de aquélla o de ésta.

La democracia y la libertad constituyen el camino por el cual debemos rectificar los rumbos, respetándonos, porque eso es respetar al pueblo. No agrediéndonos porque circunstancialmente pensemos distinto o militemos distintas ideas, porque nadie es dueño de la verdad ni nadie es más que nadie.

Los símbolos de cada patria nos deben unir en el sentimiento surgido y forjado en cada cultura y asumir en consecuencia la responsabilidad que significa pertenecer a tal o cual nación. Siempre con la luz integradora de Bolívar, San Martín, Artigas, Martí… haciendo honor a su memoria.

La historia no debe sino unirnos y hacer que sintamos el sano orgullo de las nacionalidades que representemos.

Recibamos con fraternidad a nuestros hermanos cuando por motivos que ellos saben mejor que nosotros, deben abandonar su Patria. Cada uno de ellos que esté en su Patria maltratado es lo mismo que si nos maltrataran a nosotros.

Basta ya de izquierda o derecha. El hombre es las dos cosas. No hay buenos o malos hombres porque sean de derecha hay buenos o malos hombres, ni los hay malos o buenos porque sean de izquierda, son malos o son buenos hombres y listo. En todos lados hay quienes son más progresistas o conservadores o menos de las dos cosas. Hay también honestos y deshonestos.

Lo importante es participar, debatir, criticar y proponer. Con gran acierto, según mi parecer, dice el padre Arizmendiarrieta:”La revolución hoy se llama participación” (x).

(x): José María Arizmendiarrieta – Fue quién condujo la experiencia cooperativista de Mondragón. Seguramente la más destacada e importante del mundo. Hay mucha información en google, para quienes estén interesados en este tema de tanta actualidad y tan postergado aún.

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