Actualidad • Destacada

Kovadloff: “Estamos aquí para escribir el certificado de defunción de la decadencia argentina”

El martes 24 de mayo el cierre de la Jornada Protagonistas de una nueva Entre Ríos, organizada en Paraná por el Distrito Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina, estuvo a cargo del exquisito y profundo análisis del filósofo y ensayista, (*) Santiago Kovadloff.

“Yo diría que esencialmente estamos aquí para escribir el certificado de defunción de la decadencia argentina. No hay otra tarea.

Y ya que de defunción hablamos también de resurrección. Hoy ha hablado aquí un resurrecto llamado -Héctor-Toty Flores. ¿Por qué un resurrecto? Porque es un hombre que vino del anonadamiento más profundo que se le puede hacer a un ser humano que es decirle: usted no significa nada. Y a esa afirmación y a esa condena, él respondió: yo soy un proyecto.

La dignidad de la existencia humana consiste en la insistencia. A diferencia de cualquier otra especie que está inscripta absolutamente en los imperativos de la biología, de tal manera que ningún animal para crecer necesita poner empeño, no hay canguros preocupados por el futuro, no hay búfalos preguntándose, ¿qué voy a hacer?, sólo nuestra especie consiste en lo que emprende y no queda constituida sino a través del esfuerzo incesante por llevar adelante su construcción, de tal manera que podemos decir que muere inconclusa, porque nuestra tarea no es finalizar nuestros proyectos, sino ensancharlos.

¿Aprenderemos alguna vez a ser humanos?

Vinimos aquí a escribir el certificado de defunción de los idólatras de la corrupción, de los idólatras del pasado, de los criminales que viven de la derrota de la dignidad, entonces, lo que debemos preguntarnos, es qué hemos aprendido además de la indignación.

Escuchábamos recién palabras inusuales, un hombre de Crespo dice: en mi pueblo no hay desocupación. Lo que debería ser natural en un país como el nuestro nos sorprendió,  nos conmovió. Él dijo: no quiero jactarme. No, no, no se jacte, usted viene a darnos una advertencia, usted viene a decirnos ¿dónde están?, ¿qué están haciendo?, ¿cómo han concebido la política? ¿en manos de qué corrupto la han puesto?  Ustedes! Yo ! Porque esa gente gobernó el país porque ganó las elecciones y no las ganó con el 30%.  Es hora en consecuencia de que antes de levantar la mano para decir vamos a hacia allí, dirijamos la mano hacia aquí y digamos cómo hice para colaborar con este envilecimiento”.

No habrá política sana sin autocrítica. No puede haberla porque la condición de posibilidad del triunfo es la indignidad cuando el proyecto político es el populismo. El populismo triunfa sobre la abdicación de la ética. Sabe que puede triunfar, por eso tenemos un…no  quiero nombrarlo con el término,  un primer mandatario que pone 3 millones de pesos para cubrir su miserabilidad moral. ¿Qué es la moral? Una puta de tres millones de pesos !.

¿Quién nos gobierna? -El elegido.  No por una astuta,  corroborado en una elección por una mayoría, y si la mayoría del pueblo argentino ha elegido a esa gente es hora de que nosotros nos preguntemos ¿qué es la educación cívica ? Porque la educación no es un Ministerio, la educación es la condición de posibilidad de discernimiento del prójimo del valor de la vida, del significado del diálogo, del sentido del conocimiento, del espíritu autocrítico, de la capacidad de discernimiento del porvenir… somos analfabetos cívicos, analfabetos cívicos ! porque no entendemos aún qué hacer con el dolor del fracaso, sí que tenemos que construir, claro que tenemos que construir, pero primordialmente lo que tenemos que empezar por hacer, es extraer de lo que hoy hemos oído, el peso que la palabra educación cobró en boca de muchos de ustedes. La educación no es la transmisión del conocimiento de una disciplina. Una persona educada no es alguien que sabe geografía matemática, agricultura, filosofía, eso viene después. La educación es el discernimiento de la relación entre el proyecto privado y el proyecto público, la forma en que se integran lo que yo deseo hacer de mi vida y lo que debo hacer de mi vida para colaborar a fin de crear una Nación. Esa es la educación. Y eso ha caído en desuso,  porque hemos privilegiado de manera unilateral y excluyente en el mejor de los casos la especialización. ¿Creemos nosotros que un especialista es indudablemente un ciudadano?. No.

Les voy a contar una anécdota. Uno de los más grandes físicos contemporáneos- Arthur-Eddington, discípulo de Einstein, inglés y con humor muy inglés, contó lo siguiente: “Todo físico sabe que su mujer no es más que un conjunto de átomos y de células”, ahora bien,  si la trata así la pierde. ¿Qué quiso decir? Que el discernimiento de lo humano no proviene de la especialización del conocimiento. Quiso decir que la posibilidad de que la especialización del saber, quede inscrita en una auténtica dimensión humana, exige que ante todo sepamos que dos viene antes que uno, eso significa que soy yo y mi prójimo y del vínculo con mi prójimo nace mi identidad. Soy lo que soy en el encuentro con el otro. Todo esto es necesario. Lo posible no importa, importa lo necesario, porque desde lo necesario se construye lo posible.

Tenemos que invertir las categorías el pragmatismo nos llevó al cinismo. Yo he sido testigo de cómo los empresarios, en foros de empresarios, se avenean muchos de ellos a la política del gobierno kirchnerista y… había que sobrevivir.

Miren en nuestra especie se muere dos veces: una en manos de la naturaleza, cuando nos toca, la otra es cuando uno claudica de sus ideales morales.

Este gobierno y los que lo precedieron en la liga anterior con el lapsus del gobierno de Juntos por el Cambio, no tuvieron contradicciones tuvieron un proyecto de destrucción, se propusieron destruir la República para generar una sociedad sin espíritu de desarrollo, sin espíritu de conciencia crítica, subordinada al gigantismo del Estado. Aquí también oíamos en la Mesa de Enlace algo extraordinario, contra el pensamiento de coyuntura, contra el puro pensamiento orientado hacia la inmediatez, el campo impone paciencia, no tiene tiempo urgentes, hay que esperar la siembra pide espera, la cosecha pide espera la naturaleza tiene un tempo, el hombre de campo es un oyente del tiempo de la naturaleza. Ustedes son oyentes en un mundo que ha desoído el tiempo de la naturaleza y ha generado el envilecimiento climático. Porque no nos engañemos la crisis climática, que estamos viviendo no es el resultado de los trastornos naturales y habituales del planeta, aquí la contribución humana a la destrucción del medio ambiente es apasionada. ¿Por que queremos quemar nuestra casa? ¿qué angustia es la que hace de nosotros seres que destruyen este milagro? Un milagro que no sabemos si tiene igual en el universo, un milagro donde se alternan las estaciones, el día y la noche, y donde es posible levantar la cabeza como habitantes que somos de este sitio y contemplar lo que no cabe en una cifra, lo inconcebible, invisible, por que destruirlo todo si no es por la angustia, tremenda de no poder soportar lo que somos ¿Y que somos? Somos tiempo. Uno por una única vez uno, pero cuando el afán de posesión, de acumulación desbordan los límites hasta creemos que podemos derrotar la muerte y en lugar de generar legado, generamos ceniza y muerte.

No es posible llevar adelante un proyecto de desarrollo nacional, si la política no responde a una concepción de la vida donde la ética esté en el centro de los criterios que deben orientar la acción.

Cuando se nos dice amarás a tu prójimo como a ti mismo, por cierto, se nos pone un imperativo muy difícil de cumplir, pero es un horizonte que señala a qué distancia estamos de nuestra humanización. Acaso nunca podamos amar al prójimo como uno mismo porque nuestro narcisismo es invicto, pero tender a ese prójimo es ya ser mejor que uno mismo y tender hacia ese prójimo es prestar oídos a la diferencia a la alteridad, al otro, eso se llama política. Porque eso es la política. la política es la consideración del otro, que es muy difícil de lograr, pero no hace falta que la logremos para emprender el camino hacia ella, basta ver la basura que han sembrado lo que no fueron en esa dirección ,muerte, genocidio, destrucción, asesinato, robo. Cuántos ejemplos más queremos para entender que para encaminarse hacia la democracia y la República lo que hace falta es asco, asco de lo que ha sido de nosotros. ¿Quién puede sostenerle la mirada Belgrano si estuviera acá? ¿a Sarmiento si estuviera acá? Es necesario que recapacitemos, tenemos porvenir, hay resurrectos, este hombre no viene de riqueza perdida y volvió a ser rico. Es en el sentido más bello del término “un simple”, bajo cuyo árbol en La Matanza enseñaba filosofía, yo claro, el espíritu cultivado, Platón a La Matanz,a me dijo : Vas te sentás abajo de árbol y le explicás a la gente lo que querés. Y aprendí, aprendí, no enseñé.

Queridos amigos míos, el problema es moral, la condición de posibilidad de la República y de la democracia es saber si estamos decididos a descubrir que de no emprender el camino de su reconstrucción, estamos muertos, muertos, muertos aunque vivamos, muertos, aunque nos esperen 30 años o 40 o 50 más de vida, porque la muerte es la claudicación de la pasión por la construcción de un mundo mejor. No importa si llegamos.

Esa es la educación que nuestras escuelas tienen que impartir. Un maestro no es alguien que domina un campo determinado del saber, eso es un especialista, es necesario que haya especialistas, alguien tiene que enseñar como se siembra la tierra o como se maneja un tractor, pero un maestro, primordialmente, es un ser enamorado que transmite su alegría de enseñar. Es alguien que cuando está frente a sus alumnos les puede transmitir la emoción de compartir con ellos el deslumbramiento del aprendizaje. Sin duda necesita capacitación para poder enseñar. Pero si un simple funcionario laboral de la docencia no puede ser un maestro, tampoco puede ser un maestro un erudito, porque un erudito no está emocionalmente conectado con el que aprende, está solo conectado con su conocimiento. Todo esto hay que transformarlo. Que va a llevar mucho tiempo, a quién se lo decimos al Belgrano de la reunión del 9 de julio de 1816, cuando dijo que la República sería viable en 50 años, pero que había que declarar  la independencia ya,a ese le vamos a decir que tardamos 50 años. Dónde dejamos la sensibilidad de los padres de la patria?

Recapacitemos.

El futuro es posible si tenemos un buen diagnóstico de lo que hemos hecho de nosotros como cómplices del delito y de la decadencia. Argentina sigue siendo un país que está más cerca del siglo 19 que del 21, y no es porque falten máquinas, el tema es quién es el sujeto que las maneja.

Repartamos computadoras como hizo la señora vicepresidencia, ahora preguntémonos a quién se lo damos, que sabe decir, qué idea tiene de lo que es el conocimiento y la convivencia con el prójimo? Cuidémonos de la idolatría de los objetos. No podemos ya vivir sin celulares el riesgo que podemos convertirnos en celulares. Cómo puede ser que si uno pierde un móvil sienta que ha perdido su cuerpo y ha sido amputado. No? Porque es ella la vivencia que tenemos. Ahora si tenemos esa vivencia no es al cardiólogo, hay que a donde hay que ir al espejo, hay que ir al espejo para mirar la imagen y preguntarse quién soy?

La Argentina pide eso.

La Argentina que queremos, la República, la democracia pide que el poder esté sujeto a la ley, y no la ley el poder.

Necesitamos que la Corte Suprema recupere toda su potencia expresiva al servicio de la Constitución

Necesitamos una civilidad que, como bien se dijo acá, le haga oír a la dirigencia política que ella debe ser representativa de la demanda social y no monopólica del poder. ¿Lo lograremos? ¡ qué importa ! si no lo intentamos, estamos perdidos mucho más perdidos, que si no tenemos suerte.

Ésta debe ser la energía que empuje a la acción cívica hacia la demanda que debemos hacerle a la dirigencia política, más no podemos perder, más no podemos, estamos destituidos cívicamente, pero no, porque a uno le va mal y otro le va mejor, yo cuando hablo de perder hablo de nuestra condición espectral, somos muy parecidos a seres humanos. La dignidad humana pasa por la posibilidad de comprender que un ser humano es un proyecto lanzado hacia su realización fraternal con su prójimo. Mientras no entendamos esto, todo será profundamente monótono.

Consignas en lugar de ideas, demagogos en lugar de dirigentes, actividades en lugar de trabajo… nos vamos a entretener.
Cuidémonos del entretenimiento porque se paga con conciencia política, con conciencia cívica, y recordemos siempre porque creo que vale la pena, aquí se dijo lo dijo el hombre más joven de la mesa que reivindicó con sus derechos, la pasión, no hay nada más hermoso que tener por oficio la propia pasión, la pasión es esa posibilidad extraordinaria de consagrarse a un ideal que orienta nuestra vida, pero toda vez que lo llevemos a cabo, tendremos que enfrentar aquella convicción tan maravillosa, que tuvo Mozart y se la quiero contar. El era un pibe de 21 años cuando un día le escribe a su padre una carta. El papá era un señor que vivía exhibiendo a Amadeus Mozart en distintas cortes porque tocaba muy bien el piano y vivían de eso. Un día lo manda a la corte de Francia, hacia 1770, porque el rey de Francia quería un buen pianista y entonces le dijo búsquenme uno, apareció Mozart y entonces se va a tocar a Versalles para deslumbramiento general de esa gente profundamente indiferente. Entonces le escribe una carta al padre y le dice: papá, acá la gente no viene para escuchar, viene para que la vean, y cuando yo termino de tocar me dicen por supuesto es un exquisito, es una maravilla, es un prodigio, pero papá…Francia está muerta, aquí la música no importa, la poesía no importa, solo importa la ostentación de espaldas a la miseria en que vive el país. El padre respondió diciendo que yo te mandé allí no para que para que vengas con estos planteos sociales, tienes que trabajar, eres la fuente de ingreso de la familia. El padre no estaba equivocado, era tuerto veía la mitad de lo que importaba ver. Yo creo que en el ejemplo de Mozart nosotros podemos extraer un hermoso ejemplo de los riesgos que implica una sociedad de consumo cuando renueva permanentemente sus ofertas sin permitir que la intimidad del ser humano prolifere de espaldas a la publicidad. No podemos vivir consumiendo en un mundo donde todo está consumido: la naturaleza, los ríos, el prójimo, 40 por ciento de prójimos consumidos en el país más rico de América del Sur. ¿Cuándo haremos el duelo que nos impulse realmente como trasfondo ético, educativo, moral a impulsar la refundación de la República?

No nos preguntemos en quién podemos confiar y elegir para las próximas elecciones, sepamos estructurar la índole de la exigencia que les tenemos hacer. Que escuchen. Que sepan las últimas manifestaciones callejeras, los banderazos últimos ya no levantaban consignas sectoriales, levantaban consignas republicanas, la ley, la justicia, la seguridad, es una ciudadanía que ha madurado pero también debe profundizar su espíritu crítico.

Solo si renunciamos a repetir el pasado, vamos a tener un porvenir“.

(*)Santiago Kovadloff
Filósofo, ensayista y académico

Se graduó en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Comité Académico y Científico de la Universidad Ben-Gurion del Neguev, de Israel. Es integrante de dos Academias argentinas: la de Letras y la de Ciencias Morales y Políticas. Es, además, miembro correspondiente de la Real Academia Española. Se desempeña profesionalmente como profesor privado de filosofía y conferencista. Es colaborador permanente del diario La Nación de Buenos Aires. En 2010, la Academia Argentina de Periodismo le otorgó su Pluma de Honor por la tarea que desarrolla en la prensa escrita.

WhatsApp chat