No obstante, advierten los expertos de la Red, es momento de monitorear más que nunca, tanto las trampas como los cultivos, para comprender mejor cómo la amplitud térmica de los períodos de transición estacional -como el actual- impacta en la dinámica poblacional en cada región, para así lograr tomar decisiones más certeras. Además, en las áreas destinadas a siembras tardías es crucial vigilar la aparición de maíces guachos y eliminarlos, ya que funcionan como un verdadero “puente verde” entre campañas, que le permite sobrevivir a esta plaga monófaga y a sus patógenos.
En el NOA, la ausencia de Dalbulus maidis pasó del 24 al 33%, mientras que en un 40% de las localidades relevadas las capturas se limitaron al nivel mínimo (1 a 4 adultos/trampa). Es decir, casi el 75% de esta región endémica aparece en excelente condición.
En el NEA, la otra región endémica, ese panorama auspicioso se dio en casi el 80% de las localidades, estable con respecto al informe anterior: en el 69% de las trampas no se detectó el vector, mientras que un 19% se mantuvo con capturas mínimas.
En cuanto al Litoral, persistió el descenso poblacional: en el 92% de los casos no se detectaron Dalbulus maidis, mientras que en el 8% restante se registró sólo la categoría más baja, y esto incluso cuando el 62% de las localidades relevadas ya tienen maíz sembrado.
En la región Centro-Norte siguieron creciendo las localidades con ausencia del vector, hasta alcanzar un 84%, mientras que un 14% de las restantes quedó en la categoría de 1 a 4 adultos por trampa.
En tanto, en el Centro-Sur, la dinámica poblacional se mantuvo estable, con un 97% de localidades sin detección de Dalbulus maidis, y el resto, en la categoría inferior.
Situación de la chicharrita en Entre Ríos
El 31° informe de la Red de Monitoreo de Chicharrita, coordinado por el INTA Centro Regional Entre Ríos, confirmó que no se registró presencia de Dalbulus maidis en ninguno de los 16 sitios monitoreados en la provincia.
Las evaluaciones se realizaron en maíz, trigo, cultivos de cobertura, verdeos invernales y pasturas, mediante tres metodologías: observación directa en plantas, red de arrastre y trampas cromáticas adhesivas.

Los datos recabados abarcan:
Densidad poblacional de adultos por planta de maíz (observación en 50 plantas).
Cantidad de insectos por hectárea (red de arrastre, 10 estaciones de 16 golpes cada una).
Capturas en trampas cromáticas adhesivas, con la colaboración del Círculo de Ingenieros Agrónomos de Victoria (CIAV).
Este monitoreo sistemático permite seguir la dinámica de la plaga a nivel nacional y anticipar riesgos para los cultivos de la región.
















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