por Herminio Ludi , para Mundo Rural
Como el ajuste social-económico se está viniendo encima, algunos laderos del gobierno, están comenzando a abrir el paraguas. Es realmente llamativo que sectores que se desgañitaban aplaudiendo al modelo (que siempre fue vacío pór adentro), ya hayan comenzado a desilucionarse y, lo más inconcebible, es que se pretenda echarle la culpa a terceras personas o sectores, con tal de seguir empecinados en defender su vieja postura y la de un gobierno que se agotza irremediablemente. Este es el caso de algunos sectores empresariales que tienen que dar su brazo a torcer, y que no aceptan que vivieron equivocados, o que se “hicieron los mochos para que no los enlacen,”como decíamos otrora en el campo. ¿Qué es, si no ajuste, el caprichoso negamiento a los planteos de mejoras importantes en los salarios de todos los gremiozs? ¿Qué es, si no ajuste, el aumento de las tasas de interés, por parte del Banco Central de la República Argentina? ¿Qué es, si no ajuste, el obstinado hecho de estar dejando en la calle a numerosos obreros, porque merma el consumo, o porque no exportamos nuestros productos en la cantidad qe podriamos hacerlo?
Se tiró (o estiró) tanto la cuerda, que ésta se fue cortando de a poco. Y lo más lamentable, es que esa cuerda, siempre “se corta por la parte más delgadza”. A los terratenientes, a los adinerados en general, no les afecta tanto ningún ajuste, como sí los perjudica a los obreros, a los que carecen de recursos de todo tipo, a los desocupados, sector que, desgraciadamente irá creciendo, pecisamente por la maroma que se nos viene sobre nuestras espaldas. Los que ayer sostenían que había que crecer en base a monetizar, cosa que es cierta, pero que nunca concretaron, hoy están entrando en una abulia que preocupa ciertamente, a nuestros conciudadanos. Nosotros, desde estas columnas, siempre hemos alentado la inversión, la creación de fuentes de trabajo digno, para que los hombres y las mujeres tengan independencia. Pues vivir esperando la dádiva, que hoy tanta falta hace, es como cortarse las alas. Los chicos, los niños en edad escolar, deben beber, desde esa edad, la visión de que la fortaleza y el engrandecimiento de éllos y del país mismo, se logrará sobre columnas que sostengan la seguridad de un mundo mejor, de una patria y un pueblo, realmente redimido. ¿Qué podemos esperar, entonces, cuando no hay abundancia de trabajo, cuando cada uno de nosotros no poducimos ni siquiera lo que consumismo? Y aquí, aclaro, ¡sí, es verdad, están los haraganes, pero estos son los menos! Lo que pasa es que nuestros compatriotas carecen de ocupación.
¿Tan difícil les resulta a nuestros gobernantes, dar con la tecla? ¿ Reunir a los verdaderos patriotas y hacer, entre todos un programa de gobierno que carezca de parches, que no esté dando marchas y c ontra marchas? Nuestros mandatarios se resistían a la devaluación de nuestra moneda, inventaron el cepo y otros nombres ridículos. Sin embargo, “entre gallos y media noche,”dieron el golpe de timón. De ahí que nuestros conciudadanos, tengan razón, como nosotros mismos, para preguntarse o preguntarnos: ¿ De qué modelo ( o programa) de gobierno nos hablan, si están, permanentemente cambiando de rumbo o de medidas? Y ahora, lo que faltaba para terminarla de descomponer (no de componer); el cuco del ajuste, aunque este habitual enemigo de los argentinos, desde los tiempos de Cavalo y de Martinez de Oz, vuelve a amenazarnos. Si esto avanza ineluctablemente, o caprichosamente, estaremos más fritos que ahora. Ya hemos dicho antes de hoy, que no se sabe bien quién nos está gobernando. Esto, que es una verdadera pena para los argentinos, es, a la vez, una tragedia de la que nos va a costar salir, porque son muchos los años de equivocaciones y de falta de diálogo entre gobierno y oposición. Yo siempre recuerdo el entendimiento que se habian propuesto llevar a cabo entre Balbin y Perón, pero el general se murió y sus seguidores, que no eran tan fieles, y que quedaron con vida, hicieron añicos toda esa conversación que estos dos prohombres habian mantenido en Gaspar Campos, después del exilio de Perón.
Nos gustaría dar un mensaje esperanzador, y no esto que, somos conscientes, a unos les agradará y a otros no. Decir lo que se siente y lo que se piensa, es la obligación de todo ciudadano, sobre todo cuando se tiene la responsabilidad de estar ocupando un lugar conferido por un ilustre hombre de prensa como fue Don Luis Raúl Perriere, a quien hoy, con sobrados méritos, reemplaza su hija Rosario. En este espacio Rural, tanto antes como ahora, se han manifestado centenares de personas. Todos – siempre – dijeron lo que tenian (y tienen) que decir. Al campo, sector que casi siempre fue injustamente castigado, aquí se le han abierto los brazos, pues ese fue el fin de su creación desde siempre. ¡Qué placer se siente cuando a un disertante no se le cierran las puertas. En cambio, cuanta angustia sufre el pueblo todo, cuando los aprendices de dictaores niegan toda posibilidad de expresarse. Nada hay dentro de los parámetros de la democracia, más repugnante y despreciable que censurar a quien quiere y debe decir su opinión sobre el tema que sea.
VIALE, 27/03/2014. HERMINIO ENRIQUE LUDI.















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