Las transnacionales tratan de impedir legalmente que las semillas sean de libre circulación, para obligar a los productores a comprárselas y, en particular, que no las puedan replantar, criminalizando el acto esencial de la agricultura: producir, reproducir y usar simientes para la próxima implantación, afirmó la integrante de la organización no gubernamental (ONG) Grain, Camila Montecinos. “Hay que seguir dando pelea, porque aquí se nos va la comida, el alimento del mundo. Es una lucha que no se puede abandonar”.
Montecinos, quien también es asesora de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – Vía Campesina, disertó el 29 de agosto pasado en el Congreso Nacional e Internacional de Agrobiotecnología, Propiedad Intelectual y Políticas Públicas, que se realizó en Paraná, sobre el tema “La ampliación sin fin de Upov y leyes afines”.
La investigadora aseguró que “toda variedad vegetal es una obra humana de carácter colectivo, comparable a una pintura o una escultura por la creatividad involucrada, y asimilable a un lenguaje en cuanto al carácter colectivo de su creación”. Las variedades comerciales modernas no son una excepción a este carácter de obra común. El trabajo genético hecho por pueblos, comunidades y familias agricultoras a través de siglos y milenios es incomparablemente mayor al trabajo realizado por obtentores comerciales. “Por lo mismo, incluso las llamadas variedades modernas o comerciales son por naturaleza un bien común y no deben ser privatizadas”.
Y en Argentina, ¿cómo andamos?
La investigadora chilena, especialista en propiedad intelectual, agrobiodiversidad y agricultura, explicó que el anteproyecto de ley de Semillas que se trabaja en el Congreso argentino “no tiene logros, sino que es un avance de la privatización de las semillas, que no debieran privatizarse porque son patrimonio colectivo, especialmente de los pueblos del campo”.
También opinó que, “así como está redactado, convertiría en un crimen, en un delito castigable por el Código Penal, el solo hecho de sembrar y transportar semillas que no estén envasadas y etiquetadas, pero además pone en peligro prácticamente toda la agricultura campesina”.
Montecinos comparó lo que pasa en Chile y Argentina. “En Chile hay un proyecto de ley bastante similar al que se trabaja en Argentina, pero por ahora logramos pararlo. El Poder Ejecutivo, incluso, lo retiró del proceso legislativo porque pudimos mostrar una serie de elementos, especialmente a los senadores, por lo que se retiró”.
La chilena comentó que Grain publicó varios artículos advirtiendo sobre lo que está pasando en Argentina y otros países de América latina, y lo que podría ocurrir si se convierte en ley el proyecto de Semillas en este país. También señaló que, como parte de la acción que realiza Grain, “entregamos a varias organizaciones argentinas lo que venimos trabajando como antecedente”.
Para la investigadora, “los gobiernos latinoamericanos tienen muy poca sensibilidad ante la importancia de la agricultura campesina. Entonces, la posición más común es apoyar los agronegocios; desde esa perspectiva, no tiene nada de raro. Por eso, Grain trabaja para hacer notar que la agricultura campesina es fundamental para la alimentación de los pueblos, ya que los agricultores siguen produciendo la mayoría de los alimentos, a pesar de tener escasa proporción de tierras y recursos. Por eso, es un trabajo muy fuerte el que hay que hacer en Argentina, Chile, u otro país americano, para convencer a los gobiernos que se debe proteger la agricultura campesina y no aniquilarla, como podría ocurrir si prospera este anteproyecto de ley de Semillas”.
Países del sud: ¡a la lucha!
La integrante de Grain consideró que en América del sur hay cada vez más conciencia sobre el tema: “la oposición se ha generalizado, pero eso no significa que se puedan frenar las leyes que están en carpeta. Creo que hay que seguir peleando, ahora y de cara al futuro. Si no logramos parar estas normas ahora, lo haremos en el futuro. El objetivo de la Vía Campesina es que las leyes que están vigentes se revoquen, y que los anteproyectos se paren. Hay que seguir dando la pelea, porque aquí se nos va la comida, el alimento del mundo. Es una lucha que no se puede abandonar”.
Qué es Grain
Es una organización internacional que trabaja apoyando a campesinos y a movimientos sociales en sus luchas por lograr sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y controlados comunitariamente.
Qué es Upov
En mayo 2011, Chile aprobó en un albazo parlamentario, la incorporación de ese país a la versión 1991 del tratado Unión para la Protección de Obtenciones Vegetales (Upov). Ese tratado es marco de los llamados ‘derechos de obtentor’, que son una forma de registro para privatizar las semillas, prácticamente tan restrictivo como las patentes. “En ambos casos (patentes y derechos de obtentor), se trata de impedir legalmente que las semillas sean de libre circulación, para obligar a comprarlas a las transnacionales y, sobre todo, que no se puedan replantar, criminalizando el acto esencial de la agricultura: producir, reproducir y usar semillas para la próxima siembra”, dijo la investigadora chilena.
De la Redacción de AIM
















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