La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) del Ministerio de Agroindustria anticipó que la mayor parte de las variables atmosféricas muestran patrones coincidentes con un evento La Niña débil, “a principios de noviembre, el Pacífico tropical reflejaba condiciones La Niña débil, con un enfriamiento en el centro-este que se ubica en el umbral para ser considerado La Niña” indicaron desde el organismo en el último parte.
El conjunto de los últimos modelos de pronósticos del ENOS (El Niño – Oscilación del Sur) indican La Niña débil como el escenario más probable para lo que resta de la primavera y para el verano 2017-2018. La perspectiva oficial del CPC/IRI se inclina hacia la continuación de La Niña durante el verano, con lo cual se emitió un aviso de La Niña.
Como se puede observar en el cuadro siguiente, más del 70% de los modelos de pronóstico internacionales se inclinan hacia la ocurrencia de un evento La Niña. Hasta el inicio del otoño la probabilidad se mantiene por encima del 50%.

Si bien es importante el consenso hacia la ocurrencia de La Niña, sólo se le asigna una intensidad leve: el promedio de los modelos le asigna una intensidad de enfriamiento de -0.8°C, siento -0.5°C el límite a partir del cual comienza a considerarse La Niña.
La Niña
Durante un episodio de La Niña, es típico observar condiciones más secas respecto a lo normal sobre la parte centro-ecuatorial del océano Pacífico, debido a un debilitamiento de la corriente en chorro entre los meses de diciembre y febrero, y por el fortalecimiento de los sistemas monzónicos en Australia, el Sudeste de Asia, América del Sur, Centroamérica y África.
Fuentes:
http://iri.columbia.edu/our-expertise/climate/forecasts/enso/current/?enso_tab=enso-cpc_plume
http://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_update/sstanim.shtml















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