En el ciclo 2017/18, el área sembrada de sorgo tuvo una caída del 27 % (31.000 ha) con respecto al ciclo 2016/17. El área destinada a consumo animal (sorgo tipo forrajero, doble propósito y lo cosechado como grano húmedo) abarcó el 32% (26.800 ha), por lo tanto, la superficie cosechada para grano comercial fue de 57.200 ha. El rinde promedio provincial fue de 3.607 kg/ha, un 27 % menos respecto al ciclo anterior (1.336 kg/ha) mientras que la producción tuvo una caída interanual del 57 %, es decir que se registró una disminución de 270.720 t, según el informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER).
Las principales variables en la producción de sorgo fueron:
– Superficie total sembrada: 84.000 hectáreas (ha)
– Superficie no cosechada: 26.800 ha
– Superficie cosechada: 57.200 ha
– Rinde promedio provincial: 3.607 kg/ha
– Producción total: 206.300 toneladas (t)
La producción de sorgo a nivel departamental
En área sembrada se destacan los departamentos Nogoyá y La Paz que abarcaron el 25 % del total implantado.
El 60 % de la producción se concentró en cinco departamentos: Nogoyá, Villaguay, La Paz, Gualeguaychú y Paraná.
En los departamentos Federación y Feliciano, el total de la superficie sembrada se destinó a consumo animal.
Dentro del área no cosechada, se incluyeron lotes que se perdieron por completo, debido a la fuerte sequía que afectó al cultivo.
Una campaña influenciada por “La Niña”
La campaña de granos gruesos 2017/18 estuvo dominada por un evento “La Niña”. Este evento se caracteriza por presentar la temperatura del Pacífico Ecuatorial por debajo de lo normal, situación que genera una reducción de la precipitación desde el centro Sur de Brasil al sur de la provincia de Buenos Aires y, por lo tanto, se incrementa la radiación solar incidente.
El promedio de la precipitación esperada para Entre Ríos desde noviembre a marzo se sitúa alrededor de los 600 mm, el ciclo 2017/18 tuvo un promedio de tan solo 260 mm, es decir que experimentó una caída del 57 % (340 mm).
El marcado déficit en las precipitaciones generó un escenario dominado por la sequía que impactó negativamente en el potencial de rendimiento del cereal.
El rendimiento promedio alcanzado en el ciclo 2017/18 en la provincia fue el más bajo de los últimos 16 años. El segundo más bajo se corresponde con la sequía acaecida en el ciclo 2008/09 donde el rendimiento promedio provincial se ubicó en 3.650 kg/ha.















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