Soja de primera: caída marcada en la condición del cultivo
La superficie estimada de soja de primera en la provincia asciende a 400.000 hectáreas, con el cultivo transitando estadios que van desde R1 (inicio de floración) hasta R3 (inicio de formación de vainas).
A nivel provincial, la condición del cultivo se distribuye de la siguiente manera:
Muy buena: 39 %
Buena: 12 %
Regular: 38 %
Mala: 11 %

El sector Sureste de la provincia presenta el panorama más comprometido, ya que las precipitaciones fueron significativamente menores que en el resto del territorio. En esa región, solo el 33 % del área implantada se ubica dentro de las categorías Muy Buena a Buena.
En términos generales, la provincia atraviesa un período prolongado sin lluvias y con temperaturas elevadas, lo que derivó en un deterioro acelerado del cultivo. La suma de las categorías Muy Buena y Buena cayó 42 puntos porcentuales, ubicándose actualmente en el 51 %, cuando al 15 de enero de 2026 alcanzaba el 93 % del área sembrada.
Entre los principales síntomas observados se destacan lotes que no lograron cerrar el surco, escaso desarrollo vegetativo, pérdida de hojas en el tercio inferior de las plantas y aborto de flores y vainas. En cuanto al estado sanitario, se reportó presencia de trips y arañuelas, y en menor medida chinches, con controles que se ajustan según las condiciones ambientales y los niveles de infestación.

De acuerdo con los registros semanales del SIBER de los últimos seis años, la condición de la soja de primera en febrero de 2026 se posiciona como la segunda peor del período dentro del rango Muy Buena–Buena, muy por debajo del promedio del último lustro, que se ubica en el 72 %, y también inferior al ciclo anterior, con una diferencia del 16 %.
El peor escenario histórico corresponde a la campaña 2022/23, cuando este indicador descendió al 33 %, con un rendimiento promedio provincial de 795 kg/ha.
Soja de segunda: estrés hídrico y caída de más de 30 puntos
En el caso de la soja de segunda, la superficie implantada para la campaña 2025/26 se estima en 750.000 hectáreas, con el cultivo atravesando estadios que van desde V3 (tres nudos) hasta R1 (inicio de floración).
La condición del cultivo a nivel provincial se distribuye de la siguiente manera:
Muy buena: 7 %
Buena: 39 %
Regular: 45 %
Mala: 9 %
El impacto del período de altas temperaturas y déficit hídrico también generó un fuerte estrés en las plantas, con daños que varían según la zona. Los síntomas incluyen hojas replegadas, pérdida de hojas basales, escaso desarrollo vegetativo y, en algunos casos, rodales con plantas totalmente secas, asociados principalmente al tipo de suelo.
Asimismo, se informó la presencia de trips y arañuelas, con distintos niveles de incidencia.

Actualmente, la suma de las condiciones Muy Buena y Buena alcanza el 46 %, lo que representa una caída de 33 puntos porcentuales respecto de la evaluación del 18 de enero de 2026, cuando ese indicador abarcaba el 79 % del área sembrada. Nuevamente, el Sureste entrerriano muestra el peor desempeño, con apenas el 37 % del área en las mejores categorías.
Según los registros históricos del SIBER, la condición de la soja de segunda en febrero de 2026 se ubica como la segunda peor de los últimos seis años, lejos del promedio del último lustro, cercano al 63 %, y también muy por debajo del ciclo previo, con una diferencia negativa de 21 puntos porcentuales.

El escenario más crítico del período corresponde a la campaña 2022/23, cuando la condición Muy Buena–Buena cayó al 31 %, con un rendimiento promedio provincial de apenas 635 kg/ha, lo que dimensiona el impacto productivo que pueden generar este tipo de contextos y refuerza la señal de alerta que plantea la situación actual.















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