Desde hace más de 20 años, La Dolores Cue se especializa en la cría y producción ovina. Este emprendimiento se ubica en el distrito Lucas Sud 2da, del departamento Villaguay. Los pastizales de esta zona costera entrerriana aportan a la carne, un sabor y calidad distintivos.

“Este proyecto nace en octubre de 2016 cuando fuimos convocadas para incorporarnos con la venta de cortes de cordero en el Mercado Popular de Villaguay a través de la Agencia de Desarrollo Productivo, y en representación del Grupo de Cambio Rural Ovino de INTA vigente en ese momento. Veníamos trabajando con el apoyo y asesoramiento en la parte productiva de la mano del INTA Villaguay quien nos sigue asesorando hasta la fecha. Comenzamos teniendo nuestro punto de venta en un stand ubicado en dicho mercado” – relata una de las referentes del establecimiento, María Violeta Huck.
Desde entonces el emprendimiento fue convocado a participar de diferentes ferias y eventos de toda la provincia y la región. Se hicieron presentes en diversas ediciones de la Feria de Alimentos Artesanales y Agricultura Familiar de Entre Ríos en Villaguay, Concepción del Uruguay, Concordia y Paraná); en la Feria gastronómica Destapar de Paraná; en la Feria de la Red de Comercio Justo Piri Hué de Concordia; en la Expo Ovina de Urdinarrain y en “Entre Ríos, sabores y sentidos”, exposición realizada en la Casa de Entre Ríos en provincia de Buenos Aires.

De este modo, el proyecto se posiciona en la provincia de Entre Ríos como un importante referente en cuanto al agregado de valor en la producción ovina a partir de la venta de cortes de cordero, la elaboración de salames, jamón crudo, paté, escabeches, entre otros productos.
En el año 2018, el establecimiento fue beneficiario de un crédito otorgado por Ley Ovina para la construcción de una sala de desposte y elaboración, con el objetivo de aumentar el volumen de producción y la puesta en valor de los productos.
“Estamos convencidas de que el camino recorrido ha multiplicado las posibilidades y estas experiencias han demostrado que nuestros productos tienen gran aceptación en los consumidores y una mayor demanda, lo que genera un gran impacto social directa o indirectamente a través de las relaciones comerciales con otros productores ovinos genuinos de la zona y otras personas que se sumarían como mano de obra a lo largo de este proceso” – resalta María Violeta.

Fuente: INTA















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