En términos climatológicos, la presencia de La Niña suele asociarse a déficit de agua en primavera y excesos en verano, aunque estas condiciones no se presentan de manera uniforme en todas las regiones.
El climatólogo Dr. Juan L. Minetti, director del Laboratorio Climatológico Sudamericano, explicó que los eventos de El Niño o La Niña explican solo el 25% de la variabilidad climática, mientras que el resto depende de múltiples factores. “Nuestro laboratorio trabaja con 22 variables predictoras para elaborar modelos de mayor precisión regional”, señaló.
Pronósticos internacionales y sudamericanos
Los centros climáticos de referencia en América y Europa coinciden en anticipar, para el trimestre octubre-diciembre 2025, dos áreas con exceso de lluvias en la franja del Trópico y el Noroeste argentino, mientras que se prevén condiciones más secas en el sudeste de Brasil, Uruguay y la Cordillera Sur de Sudamérica.
Los modelos del Laboratorio Climatológico Sudamericano coinciden con esas proyecciones, pero agregan matices:
Primavera (OND 2025): mayor probabilidad de déficit hídrico en Chile, sudeste de Brasil, este de Paraguay y norte de Bolivia. Excesos en el sur de Bolivia y extremo norte de Salta-Jujuy.
Verano (EFM 2026): lluvias irregulares, con predominio de sequía en Chile, Bolivia y sudeste de Brasil.
En el caso de Argentina, se destacan déficits de agua generalizados, lo que mantiene la conexión con sequías de largo plazo. Según Minetti, la condición de neutralidad —ausencia de El Niño o La Niña— no alcanza por sí sola para la construcción de pronósticos estacionales confiables.
Impacto en la campaña agrícola
La campaña agrícola 2025-26 se perfila con alta variabilidad climática según la región y el período, sin posibilidad de atribuirla únicamente al fenómeno La Niña o a la neutralidad.















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