Taragüi realizará su primera cata de té libre y gratuita en Paraná. La misma forma parte de una serie de encuentros que se llevarán a cabo por todo el país con el objetivo de compartir con los invitados los secretos del té para que de este modo, descubran cómo disfrutar más de esta milenaria infusión.La cata que se llevará a cabo hoy miércoles 13 de agosto a las 16.30 y a las 19:30 horas en el Hotel Howard Johnson , Etchevehere 331 y será dictada por Diego Morlachetti, Tea Master Certificado y Codirector de la Escuela Argentina de Té.
La cata será dictada por Diego Morlachetti, el primer tea master de Sudamérica, co-director de la Escuela Argentina de Té y fue reconocido embajador del té de Ceilán por el gobierno de Sri Lanka por quien compartirá los consejos para preparar correctamente esta infusión, las claves para distinguir sus variedades y reconocer su calidad. Todos los interesados en participar deberán inscribirse previamente, llamando al 0800-333-0513 o por correo electrónico a [email protected].
Durante la cata, los invitados tendrán la oportunidad de conocer distintas variedades de Té Taragüi y, a través de diversos maridajes, encontrar la combinación que mejor resalte el particular sabor de cada uno. “Existen más de tres mil variedades de té que surgen de una misma planta, la Camellia Sinensis. Sin embargo, poco conocemos de sus atributos y versatilidad. Taragüi ofrece más de 20 variedades de té y durante la cata probaremos algunas de ellas y diferenciaremos sus cualidades”, explicó Diego Morlachetti.
Historia del té : mitos y verdades
El té es la bebida más consumida en todo el mundo (sin tener en cuenta el agua de la canilla), y por ser cinco veces milenaria, es la más antigua de la humanidad. Esta bebida única es majestuosa de nacimiento: cuenta la leyenda que las primeras gotas mojaron por azar los divinos labios del emperador chino Chen-Nung, quien descubrió así sus virtudes. Este emperador era un erudito que por razones de higiene bebía sólo agua hervida. Según el mito, un día del año 2737 a.c. , mientras Chen Nung descansaba bajo la sombra de un árbol de té silvestre, una ligera brisa agitó las ramas con tan buena suerte que algunas de las hojas cayeron en el agua que estaba hirviendo.
El té llega a Argentina
En nuestro país el té apareció como un acontecimiento casual cuando en 1923 arribó a Colonia Tres Capones de Misiones el Sacerdote Tijón Hnatiuk, procedente de Ucrania, quien trajo como presente para su familia un paquete de semillas de “Camellia Sinensis” o “Thea Sinensis”. Las semillas fueron plantadas por Vladimiro Hnatiuk y en 1932 el Ministerio de Agricultura distinguió con un diploma de honor al pionero. Así, las rudimentarias experiencias fueron dando sus frutos convirtiéndose en la base y el fundamento posterior de la industria. Según explicó Morlachetti ” que no llegamos ni a cien años de historia de te en Argentina esto nos posiciona como un país joven de los llamados productores modernos junto a países africanos y sudamericanos”
Los primeros cultivos en Corrientes
En Las Marías, los primeros cultivos se realizaron en 1950 con semillas de la variedad Assam, originaria de la India. Estas semillas fueron obtenidas de unas plantas aisladas que ya existían en el establecimiento de la Compañía Argentina Liebig, en Corrientes, por iniciativa de un inglés que estaba experimentando el cultivo de té en la región.
A partir de ellas, en Las Marías se comenzó a practicar el sistema de selección individual y reproducción vegetativa que dieron origen a las plantaciones varietales de la actualidad, de reconocida calidad internacional.
Variedades y maridajes
Morlachetti dijo que “si bien el té está correctamente asociado a sus beneficios para la salud, es una infusión muy rica que puede tomarse en cualquier momento del día, solo o para acompañar algunas comidas dulces o saladas”.
Existen innumerables variedades de Té, se calculan alrededor de 20.000 variedades provenientes de diferentes destinos del mundo, a las cuales el consumidor puede acceder y necesita realizar la elección correcta.
Según Morlachetti “comer con el té es una costumbre netamente europea y en la actualidad eso ha evolucionado a punto tal que cuando el maridaje está bien logrado el té genera en la boca un equilibrio que provoca comer más y beber más, generando una sensación amable …”
Sommelier de té
La figura del sommelier de té está cobrando gran importancia en la actualidad. En primer lugar, porque esta milenaria bebida está ocupando un lugar de privilegio en el mundo gourmet moderno por lo que Diego Morlachetti ,Codirector de la Escuela Argentina de Té destacó con gran satisfacción ser los primeros desarrolladores de la carrera de sommelier de té en el habla hispana .
El sommelier de té es ante todo, un experto y avezado conocedor del sofisticado mundo del té. Es el encargado de proporcionar información y conocimientos técnicos precisos a los consumidores para que puedan efectuar las mejores elecciones acerca de los tés más idó,neos para su paladar. Es un conocedor de las enormes propiedades y beneficios para la salud que esta bebida brinda. El sommelier de té es el responsable de la gestión del servicio del té, abarcando el buffet apropiado al momento y hebras a servir, armado de cartas y renovación periódica en función de las necesidades de la casa de Té, restaurant, resto bar, hotel o evento; teniendo en cuenta la clientela y categoría del lugar. También el abastecimiento de hebras y la calidad de la presentación.
Como preparlo
El agua para prepararlo tiene que ser fresca, de la canilla. Como varía mucho según las regiones, si es muy clorada, hay que usar agua de filtro, pero nunca agua mineral, ya que contiene sodio, potasio, y otras sales minerales que dan dureza al agua y afectan la calidad de la infusión. Debe estar recién hervida, nunca sobre hervirla, porque se elimina el oxígeno disuelto y su eliminación afecta la calidad de la infusión.
La costumbre de añadir leche en el té es básicamente una cuestión de gustos que proviene de Gran Bretaña. Si bien la leche es una cuestión de gusto personal, hay que tener presente que la leche estropea el sabor de algunos tés, especialmente el té blanco, téverde, los Oolongs, los tés aromatizados y algunos tés negros ligeros.
Agregarle azúcar es una costumbre que se desarrolló en Europa y dónde más se extendió fue en Gran Bretaña, ya que los chinos no tenían ésta costumbre . Aunque los especialistas recomiendan beber el té sin azúcar porque enmascara el sabor de la infusión, esta es básicamente una cuestión de gustos.














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